Tengo horror al desearlo, pero ese miedo no es mi pertenencia
Letras

Tengo horror al desearlo, pero ese miedo no es mi pertenencia

Avatar of Luz Pamela Zurita

Por: Luz Pamela Zurita

13 de marzo, 2017

Letras Tengo horror al desearlo, pero ese miedo no es mi pertenencia
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Por: Luz Pamela Zurita

13 de marzo, 2017



El relato que se presenta a continuación, escrito por Luz Pamela Zurita, lleva a su personaje principal hasta las últimas consecuencias de la culpa, los deseos, las obsesiones y de la propia liberación del ser.


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Declive
Han pasado dos días desde, según mi conciencia, mi último declive. No es la magnificencia hecha acto, es sólo el deseo recóndito de una persona sosa sin libre albedrío.

El acto simple, rápido, pero la amenidad de aquello lo hizo tan intrincado al final que la culpabilidad terminó con la satisfacción de un permitir.


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Rompí una ventana. ¡Hice trozos una ventana con una mano! No hablo de la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, o el sinfín de abominables hechos. Hablo de un acto tan dócil que se pierde en lo anterior.

Estaba en casa, sola, sobre un sofá que había presenciado la prontitud acabada de mi inocencia. Me levanté. Mis pulsos eran estables, la misma secuencia diaria.


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Tal vez era aquella melodía. No, no era una melodía. Aquella insinuante raya formaba un sonido negruzco y punteado. Puntos, eso eran. ¡Puntos! Entrando como granos de habichuelas en mis tímpanos. Estaba segura de que aquello iba a volverme loca en algún momento, pero tengo que admitirlo: había algo sugestivo que mantuvo mis sentidos despiertos.

Y así sucedió.


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Rompí una ventana que mostraba el reflejo avellana de un mundo visto desde la perspectiva que es distorsionada por el individuo que la vea. El disfrute del acto me fue en aumento apenas hecho, la mano derecha ardía en una lluvia continua de presión y la escarlata lloriqueaba alrededor del espejo.

¡Fue glorioso! Créanme, lo fue.

Pero tan pronto como el acto se detuvo, la culpa terminó con aquel regocijo que según mi conciencia no debía permitirme. Esa vocecita desafinada es como la madre de cinco hijos que terminarán en la putrefacción de la muerte antes que su progenitora, tan altiva y segura al hablar; pero tan rota, marchita e inestable.


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Hice lo más cliché de los clichés. Escondí mi acción, de alguna u otra forma, me tomó más tiempo del que uno imaginaría. Y luego en una bañera rebalsada en agua, fue para mí, el desenlace de mi declive. Una felicidad exorbitante no me hizo pensar por dos días, hasta hoy.

Ahora, con el tintineo de la madera en mi ventana revivo las sensaciones.


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Lúcidamente sobre este anhelo, ese sentir, ese olor, ese sonido en su completa totalidad. Tengo horror al desearlo, pero ese miedo no es mi pertenencia. Ella, mi conciencia, no va a permitirme mis actos. Pero luego pienso, es mi cabeza, mis pensamientos, enmudecerla será tan sencillo como pestañear.

Así que lo hago.

Vuelvo a sonreír, le sonrío a otra ventana. Muestro los dientes antes de volver a sentir pero sin la culpabilidad de mi acto. La escarlata me mancha los cordones de las zapatillas, me suplica en su último aliento pero éste no me detiene.

Esta última experiencia es distinta, mi reflejo era oscuro.


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Una raya sinuosa con terminaciones puntiagudas me recorre los músculos antes de la repetición de mi último acto: mi propio reflejo marrón oscuro, igual que los míos, la misma simetría de los ojos de mi imagen materna. La inocencia encarnada en una persona sin manchas, no contaminada ni en el término de su existencia.

Yo era la prontitud acabada de una inocencia cernida en una pasión perecedera, y por fin una persona sosa dueña de su libertad porque aquel reflejo mío avellana era mi padre, mi primer declive, a quien asesiné primero.


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Ya había acabado aunque repitiera lo mismo en mi cabeza: No ver aquella sorpresa que esperaba por parte de mi madre, ya que fue y era la única persona que había llegado a amarme sin darle yo lo que ella ya me daba.

***

La consumación de las pasiones también se relaciona con el sufrimiento y el padecimiento. Si no lo crees, lee esto.


Referencias: