Hoy pensé en… Las bacterias
Letras

Hoy pensé en… Las bacterias

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Por: Jessica Chapman

10 de octubre, 2014

Letras Hoy pensé en… Las bacterias
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Por: Jessica Chapman

10 de octubre, 2014

Hoy pensé en…

Las bacterias.

Hoy pensé en… Las bacterias 1

Es ese ruido molesto. El que proviene de tu estómago. Reconoces su intranquilidad, sin embargo, esperas que con esa chela se te pase. Sigues platicando con tus amigos, disimulando tu malestar, haciéndolos creer que realmente los estás escuchando, cuando lo único que logras escuchar es la sinfonía de tu panza. Rugidos tan notorios, que esperarías gente volteando, buscando la fuente proveedora de dichos sonidos, pero nadie lo hace – y dudas de tu sanidad mental-. Finalmente te empiezas a sentir realmente mal, todo te da asco, hasta tragar tu propia saliva.

            Vas al baño; vomitas, y regresas con tus amigos. De nuevo vas al baño, y te quedas ahí un rato. Aceptas la derrota y te largas a la casa. Ahí, no logras dormir. Das vueltas y vueltas en la cama, sudas –sabes que tienes un poco de fiebre-, tu estómago no para de contraerse. Pasas una terrible noche, en total delirio e incomodidad.

            No hay nada como esas infecciones bacterianas. Y especialmente si eres de esas personas que cada fin de semana o que usualmente contrae enfermedades estomacales. Y cómo no contraerlas cuando comes cada que puedes en la calle.

            México vive un problema grave de salud. Pero este problema tiene pena, a nadie le gusta decirlo en voz alta. Pero si empezáramos a hablar veríamos que somos muchos los que sufrimos de problemas gastrointestinales a causa de lo que comemos. La mayoría de las veces, la razón por la cual acudimos al médico se debe a los problemas gastrointestinales y he aquí el detalle... Si vivimos y nos alimentamos entre poca higiene y limpieza, mayor será nuestro gasto en consultas y tratamientos médicos y mayor será el gasto del gobierno en la implementación de programas dirigidas hacia la prevención y tratamientos de problemas gastrointestinales.

            Puede ser que no nos demos cuenta, pero ese cilantro que compraste en el mercado, aunque la laves bien, no olvides desinfectarlo, que la mayoría de nuestra comida en algún punto tuvo contacto con heces fecales, sepa de que ser vivo.  Y es por eso que casi siempre, usualmente -tu estómago siendo testigo-, si comemos en el puestito de la calle,  y le echamos esa salsa verde a los tacos de canasta, probablemente –y tenlo por seguro- sentirás un poco la sinfonía de tu malestar, ya que a muchos les da flojera desinfectar la salsa. Y esa salsa tiene cebolla. Y esa salsa tiene cilantro. Y esas dos cosas yacen en la tierra. Y en la tierra hay caca. Así de sencillo. Nadie se salva, o más bien, pocos se salvan,. Sólo los veteranos estomacales que le entran a todo sin miedo, cambiando y fortaleciendo sus defensas, hasta mutando su gen, volviéndose semi- superhéroes, invencibles por las bacterias callejeras. Pero nosotros mortales, ¿cómo no enfermarnos de ese conjunto fecal?

            Y ahora con el tema de la mutación del Ébola en Estados Unidos, no nos queda más que preocuparnos por lo que podría pasar si no empezamos a tomar medidas necesarias para prevenir acercar esas bacterias a nuestras bocas y caras. Cuerpos en general. El Ébola, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una de las enfermedades más violentas del mundo. Menos mal que no ha llegado a México, aún, pero este hecho noticioso nos sirve para darnos cuenta de la severidad de nuestra salud pública, y empezar a tomar las medidas necesarias para erradicar esos molestos ruidos y malestares estomacales.

 


Referencias: