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LETRAS

Hoy traigo las bragas que no combinan y me suelto el cabello sin temor a revelarme



El monólogo, a menudo, es un espejo de sentimientos y emociones que se cruzan como un eco. La poesía reside enquistada y luminosa (aunque también oscura) en ese eco.

A continuación un texto de Irma Herros que se repite como el silencio habitado por las palabras.





Todos y ninguno


Ya casi se me escapa el olor de las fosas nasales,
los cigarros ya no me saben a angustia y no escribo porque te extrañe.
No me faltan tus uñas planas ni me aterra pensarte.
Hoy traigo las bragas que no combinan y me suelto el cabello sin temor a revelarme.





Ojalá no me pienses como yo te pienso…
Espero no encontrarte cuando se apodera el diablo de mis dedos;
porque ya Dios sabe lo que haría, y quien sabe cuánto nos rendiría el cuerpo.





Deseo no encontrarte en el aeropuerto,
como deseo que charlemos y me pidas no tomar el vuelo.
Los deseos están para cumplirse, las fuentes y las velas para pedir deseos.





He tenido espacio para sentir, para pensarte y pensarme,
para pensarnos separados, para pensarnos unidos.
Ha pasado el tiempo y sigo despertando a las 3 de la mañana,
pero esa no soy, es sólo un reflejo de lo que hiciste conmigo.





Hoy es domingo y cada vez estoy más lejos del cielo,
hace frío pero no quiero llegar a casa porque no aguanto el olor a desvelo.
Ambos sabíamos que los cactus tienen espinas, pero aun así los tragamos enteros.
Me falta un día en el calendario. Tal vez en otra vida, amor. Tal vez, en otro tiempo.





Quiero leerte cuando despierte, y de noche, cuando retire mis zapatos…
Cuando desembarre el labial y despinte con algodón la falsa máscara que cubre mis párpados.
Para correr al baúl y no encontrarlo como siempre, vacío,
para tomar la bufanda y reencontrarme con tu sudor todavía arraigado al mío.

***

¿No puedes dormir? Lee poesía y desata tu imaginación y pasiones.

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Etiquetas:amor
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