Desapareciste por completo siendo el protagonista de mis noches más solitarias
Letras

Desapareciste por completo siendo el protagonista de mis noches más solitarias

Avatar of Celeste Garza

Por: Celeste Garza

9 de marzo, 2017

Letras Desapareciste por completo siendo el protagonista de mis noches más solitarias
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Por: Celeste Garza

9 de marzo, 2017

La idea del reencuentro ficcional, argumentado desde la escritura y la imaginación, como un reflejo de lo real en función del desamor y de la frustración romántica, se pone de manifiesto en este poema en prosa de Celeste Garza.


Desapareciste por completo siendo el protagonista de mis noches más solitarias 0


El hot dog

No mucho tiempo antes apareciste, fingiendo que no había pasado nada. Algunas veces me saludabas y querías saber de mi vida, para desaparecer nuevamente, en un principio me desquició un poco. Pero después fue importando menos. Hasta que llegó el día en que me citaste para intercambiar algunos objetos que olvidamos devolvernos al terminar. Luego de dos años sin vernos, de los cuales pasé la mayor parte del tiempo extrañándote y anhelando verte otra vez.

Nos encontramos en el metro, el mismo lugar donde muchas veces quedamos para salir. Yo llegué tarde, definitivamente no soy impuntual, pero tratándose de ti, pareciera que el universo se alinea quizás intentando enviarnos señales de que se trata de un sinsentido. Incluso a tu vida me demoré en llegar.

Llegaste con las manos vacías y yo con tus pertenencias, sin dudas me sentí presa de otra de tus trampas. Al notar mi expresión pusiste algunas excusas. Sugeriste un paseo, así caminamos por las calles de la Roma. Tú con tanta calma y yo con prisa como si tuviera algún destino, pero no era así. Entre la plática, aseguraste que estaba nerviosa, como respuesta solté una risa sarcástica y cambié el tema. Y mi mente se quedó en el aire pensando “no querido, simplemente no creía que el volver a verte fuera posible. Después de todos los meses que desapareciste por completo, siendo el protagonista de mis noches más solitarias. En el pasado anhelaba encontrarte, mientras veía día tras día las ilusiones romperse. Y las posibilidades más lejanas cada vez.


Desapareciste por completo siendo el protagonista de mis noches más solitarias 1

Lo acepto, la noche anterior no logré dormir. Después de hablar por la tarde para fijar la hora en que nos veríamos. A pesar de que tenía claro que todos mis sentimientos por ti habían muerto tiempo atrás. En algún momento temí que al verte de nuevo mi amor por ti decidiera revivir, tan ilógico y masoquista, como lo fue desde el principio.

No fue así. En cambio, te encontré de frente. Miré tus ojos y no vi más ese brillo que siempre me derretía, por el contrario sentí frío. Siguió una superficial conversación, el tiempo pasaba lento y hostil. Mientras me hablabas de tu novia, como es su relación y por qué no eres feliz con ella. Entonces de golpe cambió mi perspectiva de ti, al mismo tiempo pude ver que siempre fuiste el mismo, lo que hizo cambiar mi visión fue que ya no estaba enamorada de ti, ya no podía justificar tus defectos haciendo énfasis en tus cualidades, ahora eras una persona más entre un mundo de gente. Ni bueno ni malo; sólo uno más.

Dejé de preguntarme por qué te fuiste de mi lado, no tenía sentido hacerte ver los motivos para querer estar conmigo. Cesaron los reproches de lo que pude haber hecho mal. Esa parte que robaste de mí volvió a su lugar seguida de un desengaño.

Paramos en alguna tienda, necesitaba beber un poco de agua. Tú decidiste devorar algo de comida rápida y también te pareció buena idea que yo pagara por ella, como en nuestras citas. Lo recordé, no supe qué decir y sin más cumplí tu deseo. Te invité un hot dog. Mientras pagaba recordé que cuando salíamos también veías a tu exnovia. Sacudí la cabeza y observé un gesto de cinismo en tu cara. De golpe me preguntaste: ¿Ya no me amas?


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La respuesta claramente fue: ¡No! Continuando con un discursillo que esperé toda una vida para decirte: “No sabes cuánto trabajo me costó superarte, te amé con toda mi fuerza. Aprendí mucho de ti y así como fui feliz a tu lado, sufrí el triple tu ausencia. Por tres años creí que eras mi alma gemela, ahora en sólo tres horas se rompió el hechizo, te convertiste en sapo y en muestra de satisfacción eructas por aquel perro caliente que ha quedado como icono de nuestra despedida real, sin un último beso y sin deseos de encontrarte otra vez.

*

Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Giacomo Rebecchi.

***

La idea de la corporización y materialización de las emociones en palabras, así como de los miedos, las pasiones, los rencores, las culpas y las obsesiones, es frecuente en la escritura literaria. Mira otro claro ejemplo de ello.


Referencias: