Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas
Letras

Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas

Avatar of Mireya Sanchez Lo

Por: Mireya Sanchez Lo

6 de marzo, 2017

Letras Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas
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Por: Mireya Sanchez Lo

6 de marzo, 2017

La fe como retórica del cuerpo y del lenguaje. La duda existencial y la negación de los preceptos morales como un acto de rabia erótica. Lo pasional también es padecimiento. En otras palabras, la poesía como tránsito por la vicisitud de los deseos, del arrepentimiento y la culpa que se siente por placer. Después de todo, la poesía profana, pero por gusto. He aquí un poema de Mireya Sánchez Lo.


Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas 0


Jesús en la boca

Hincada, me persigno,

arde la ofrenda entre mis piernas,

me derrito al son

de campanas en celo,

los labios crecen arrogantes:

¡tengo sed!


Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas 1


Carpintero con dedos de fuego

mira cómo escurren peces

por mis rodillas,

la sal trepando muslos,

pezones en furia

son vórtices de mi fe.


Néctar de luna llena

se esparce exquisito

sobre tu vientre con sangre.


Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas 2


La lengua deletrea estigmas,

succiono tu dolor

con rezos que no me alcanzan

para poseerte,

el sudor llora

sobre mis pechos crucificados:

intercambiamos coronas a galope,

lluvia de clavos en eco

resucitando rincones

gritan cabellos que gotean

por tu espalda,

ansiedad de mástil

que arañe mi puerto en llamas,

las caderas no detienen el silencio.


Hincada, me persigno, arde la ofrenda entre mis piernas 3


Me traspasas con la cruz diagonal,

nos carcomen los beatificados en éxtasis,

embravecido animal:

vierte en mí los pecados ¡te lo ordeno!

que yo seré María

¡tu puta, tu virgen, tu madre


Estallo, Jesús

con tu piel entre mi voz:

copal y carne que tiemblan.


¿Te quedas quieto, inmóvil, justo ahora?

No me detengas con tus manos desérticas,

antes tenías en la boca verdadero dolor,

ahora eres pedazo de hombre que da lástima:

¡Sigo con sed, maldito!


Iré a otro templo donde me acaricien

con más milagros.

Tú eres sólo un muñeco parapléjico de aparador.

*

Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Sophiea Nots.

***

La poesía es un estado mental. Abre el empaque, abre tu mente.


Referencias: