Letras

Johnny Walking

Letras Johnny Walking

 

 

El extraño te mira y empieza a seguirte. Levantas la cabeza para detallar su cara. Tu ropa no te queda. Piensas en tu pelo. Tus ojos no quieren un encuentro. Y aunque, dándose cuenta de que hasta la luna te es indiferente, y que los transeúntes son obstáculos, y que tu caminar está tan perdido, y que tus ojos no quieren un encuentro, aún así, insiste en perseguirte el extraño. Es similar a cuando tu cama se comporta como un imán de cuerpos y tu cuerpo inerte no hace resistencia porque es un vagabundo sobre ella, inquieto pero quieto a la vez, y la mente se te queda en blanco y no sabes lo que miras, y la imaginación se te atrofia, los sonidos empiezan a desaparecer lentamente de los alrededores de tu cama, y la mirada se te pierde sobre la pared. Es como cuando intentas hablar contigo frente al espejo, y las primeras palabras son basura, luego modulas sentimientos y luego quieres que tus palabras sean musicalmente apreciables, y luego se agotan. No, no, no… es como cuando no tienes ganas de disfrutar sexo, pero aún así miras pornografía y te masturbas, y luego viene un sentimiento; dentro de tu cabeza no encuentras símbolos para describir ese sentimiento, pero se siente mal. O tal vez es como cuando te reclaman algo, pero no sabes qué es ese algo. Tiene cierto parecido con la confusión pero no es confusión. Caminas bajo el ocaso y sobre el andén, y qué tan de malas porque te coge el hombro y te dice que hola que qué tal, y tú le dices que bien y que ciao, pero te duele esa despedida, y tu marica ciao hace que te apetezca un Tom Collins. Tiene cierto parecido con la pereza pero no es pereza. Te revuelcas con las sábanas sin el pijama, miras una pared, luego el techo, luego la otra pared, y las tres cosas son blancas. Tiene cierto parecido con cada uno de los experimentos que puedes sufrir cuando la calma se te agota. Y aún así, el extraño te persigue. Es miedo… Es ganas de tirarte al pasto y hacer pataleta… Y nada que dejas de inquietarte en tu cama, pero a la vez estás quieto, y la sed se apodera del conjunto completito de tu boca; y tu cama, esclavizando todo tu cuerpo, te impide alcanzar el vaso de agua sobre tu mesita de noche, y te sales de tu mente, y caminas, caminas, caminas por la calle del extraño que te sigue pero mierda, qué es este pelo tan terrible. El olor del aire es el de orgasmo ausente, te acabas de masturbar, pero igual el orgasmo está ausente. O tal vez es como cuando pasas por el lado del que solía reírse contigo pero ni te determina, y que igual no te importa, pero se siente mal. Es como cuando te cansas de todo eso y ya, en el fastidio, te vuelves una especie de tallos con espinas, y sufres tu soledad, pero qué más da, eres un tallo con espinas. Y luego nada, no hay nada qué hacer, o por lo menos eso sientes, y decides quedarte con cualquiera de las situaciones pasadas. No importa, la luna hoy te es indiferente. 

 


Referencias: