José Emilio Pacheco, todo es jamás para siempre
Letras

José Emilio Pacheco, todo es jamás para siempre

Avatar of Luz Espinosa

Por: Luz Espinosa

26 de junio, 2015

Letras José Emilio Pacheco, todo es jamás para siempre
Avatar of Luz Espinosa

Por: Luz Espinosa

26 de junio, 2015

En 2009, un periodista español logró una de las entrevistas más entrañables hechas a uno de los poetas y novelistas más queridos de México: José Emilio Pacheco. Esa tarde, Pablo Ordaz descubrió por qué el autor de Las Batallas en el desierto “temía” tanto a las entrevistas, y una pequeña crónica a modo de entrada lo describió: “¿ves?, encendiste la grabadora y enmudecí. Hay gente que tiene el talento para hacer entrevistas, pero yo carezco absolutamente de eso. Después de cada entrevista me quedo pensando: ¿por qué no le dije esto...? Debí haber dicho aquello otro... Ten en cuenta que estoy acostumbrado a escribir, a ver lo que pienso. Y si no veo lo que estoy diciendo, ¿cómo puedo pensar?".

 José Emilio Pacheco

Aquella tarde, Pablo Ordaz descubrió que la poesía de José Emilio "es de todas partes, como la música" y descubrió en sus palabras por qué en México aún se ama más a los poetas que a los futbolistas: porque aquí "tal vez existe la esperanza". Sus palabras precisas lo hicieron un ícono no sólo en su país, pues su trabajo se reconoce en todo el mundo y se han transcrito y traducido a más de 20 lenguas, incluyendo el inglés, francés, italiano y portugués.

 Para José Emilio Pacheco el mundo era “un gran desierto en el que sólo el amor podía provisionalmente ampararnos”. El autor de las palabras sencillas y las imágenes transparentes fue un eterno enamorado del mar y buscó en sus profundidades el secreto de las palabras, lo que lo convirtió en un referente fundamental de la literatura mexicana.

 José Emilio Pacheco nació el 30 de junio de 1939, su trabajo, perteneciente a la “Generación de Medio siglo", está integrado por cuentos, novelas, poesía, traducciones y numerosas columnas de los más reconocidos diarios y revistas mexicanos. En estos textos José Emilio Pacheco comparte la perspectiva cosmopolita que caracteriza a los integrantes de su generación, y los temas que aborda en sus textos van desde la historia y el tiempo cíclico, los universos de la infancia y de lo fantástico, hasta la ciudad y la muerte.

 José Emilio Pacheco

El estilo del autor de La edad de las tinieblas se distingue por un constante cuestionamiento sobre la vida en el mundo moderno, sobre la literatura y su propia producción artística, así como por el uso de un lenguaje directo y “accesible”.  José Emilio supo desde siempre que su vida pertenecía al tiempo, que los paraísos sólo duran un instante y que “todo es jamás para siempre". Este 30 de junio el escritor hubiera cumplido 76 años y como homenaje a su trabajo dedicado al amor, el tiempo, la nostalgia, la muerte, te presentamos las mejores frases  y fragmentos de José Emilio Pacheco: 

"La vida sigue y no se acuerda de nada".


“El centro de la ciudad se convertía otra vez en laguna, la gente iba por las calles en lancha. Dicen que con la próxima tormenta estallará el Canal del Desagüe y anegará la capital. Qué importa, contestaba mi hermano, si bajo el régimen de Miguel Alemán ya vivimos hundidos en la mierda”.  Las batallas en el desierto


 "No pienso en otro mundo, me indigna éste que se deshace así de los muertos. Da horror pensar en los restos abandonados más durables que afectos y gratitudes".


 "La realidad es psicópata: jamás se compadece de sus víctimas. Hace trampa al jugar con la esperanza". 


“Hoy quemé tu carta. La única carta que me escribiste. Y yo te he estado escribiendo, sin que tú lo sepas, día a día. A veces con amor, a veces con desolación, otras con rencor. Tu carta la conozco de memoria: catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad”. El principio del placer, publicado en  1997. 

José Emilio Pacheco


"Mejor así: para verte necesito inventar tu rostro".


 "Sólo el árbol tocado por el rayo guarda el poder del fuego en su madera". 


"Qué injusticia, ¿no cree? Nadie escoge su cara. Si alguien nace fea por fuera, la gente se las arregla para que  también se vaya haciendo horrible por dentro". Fragmento de el cuento "La zarpa", que forma parte del libro El principio del placer.


"Todo lo nuestro está hecho para acabar en la basura". 


"Quizá en el fondo estábamos tratando de fingir que fingíamos- pero dijimos la verdad". 


"Hay que inscribirte en un lugar donde sólo haya gente de nuestra clase. Y Héctor (hermano de Carlos): Pero mamá, ¿cuál clase? Somos puritio mediopelo, típica familia a menos de la colonia Roma, la esencial clase media mexicana […]  ¿Dónde va usted a meterlo? Las batallas en el desierto.


 "Nadie sabe qué suelo pisa. En donde ponga el pie, el abismo puede abrirse a sus plantas". 


"Dondequiera que voy me sigue hiriendo México". 


José Emilio Pacheco


"Al nacer ocupamos el sitio de alguien, y no damos las gracias a quien se ausenta para legarnos su inestable espacio".


 "Todo es jamás para siempre".

 
"Escribir es el cuento de nunca acabar… No hay obras acabadas, sólo abandonadas. Reescribir es negarse a capitular ante la avasalladora imperfección".


 “En verdad no hay adultos, sólo niños envejecidos. Quieren lo que no tienen: el juguete del otro. Sienten miedo de todo. Obedecen siempre a alguien. No disponen de su existencia. Lloran por cualquier cosa”. Fragmento del poema “Niños y adultos”, que integra la compilación Tarde o temprano, publicada por 2010 por Tusquets. 


"Me intriga pensar en lo que han dicho mis padres: en el petróleo de la lámpara flotan reducidos a esencia bosques y dinosaurios de la prehistoria. Millones de años se han necesitado para humedecer la lengüeta de jerga que convertida en mecha soporta la llama. Una campana de cristal la protege y le permite iluminarnos. En el quinqué se consumen los restos fósiles de una vida improbable. La noche huele a luz carbonizada". Fragmento del poema “La edad de las tinieblas”, versos que dan título al libro publicado en 2009.


**


Referencias: