José Saramago, el último genio de la literatura
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José Saramago, el último genio de la literatura

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Por: Eduardo Beruben

27 de julio, 2016

Letras José Saramago, el último genio de la literatura
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27 de julio, 2016




En el mágico mundo de la literatura, plagado de grandes genios y figuras, existen obras para todo tipo de público. En eso radica parte de su encanto, tiene la capacidad de fusionarse con otras disciplinas con una facilidad sorprendente. Es por ello que existen tantos géneros y subgéneros dentro de ella; para los amantes de la historia y las letras está la literatura histórica, así como existen subgéneros como la novela filosófica, la novela psicológica, la novela policiaca, en los que dos mundos diferentes (la literatura y cualquier otra disciplina social) se combinan para crear una obra de arte.

Si bien otras formas de arte como la pintura o la música pueden complementarse con otras disciplinas, la literatura logra un acercamiento más completo, ya que la pintura solo muestra un momento y la música puede ser más abstracta al tratarse de sonidos. Es por eso que parte de lo que caracteriza a un gran escritor es su cultura general, sus intereses y gustos.

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Dostojevski se interesó en la psicología y lo plasmo en sus novelas, Camus utilizó su obra para plasmar también sus ideas filosóficas, de la misma manera que Sarte y Unamuno. Borges, un fanático de la metafísica y de la ciencia, también se apoyaba en sus propios intereses y conocimientos para trabajar en sus muy logrados cuentos. José Saramago era muy culto, poseía una cultura general envidiable y cualquiera que haya leído con cuidado alguna de sus novelas lo puede descubrir. El portugués jamás escribió algo sin sus correctos fundamentos, hasta para escribir de alfarería, como en La caverna, demostraba su profunda investigación del tema. Ese es tan solo uno de los méritos de José Saramago, el último gran genio de la literatura universal.

Nacido en Azinhaga, Portugal, en 1922, como si su vida se tratara de un cliché, se debería apellidar Sousa pero un error en el registro le dio el apellido que lo inmortalizaría: Saramago. Asegura que otro hecho que marcó su vida fue cuando su abuelo, tras sufrir un paro y a punto de ser llevado al hospital, se despidió de todos sus árboles sabiendo que no iba a regresar. Saramago asegura que "después de ver eso, si no quedas marcado de por vida, no tienes sentimientos". En una escuela técnica, a la que entra a los 12 años de edad, es donde se enamora de la literatura. Pese a ser un estudiante responsable y de buenas calificaciones, José abandona la escuela por lo que tiene que trabajar en un taller mecánico durante algunos años para mantener a su familia. fue en 1944 cuando se casó con Ilda Reis y tres años después nace su única hija, Violante. En ese año también publica su primera novela, Tierra de pecado. Aunque recibe buenas críticas en Portugal, José decide dejar la literatura, años más tarde aseguraba que era porque "no tenía nada que decir". Siguió una época de su vida en la que tuvo diversos trabajos como periodista y traductor hasta que en los años 70 decidió dedicarse enteramente a la literatura. Primero publicó dos libros de poesía y, a partir de entonces se dedicó a la narrativa, donde dejaría un legado impresionante.

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De sus primeros trabajos destaca el Manual de pintura y caligrafía, en el que realiza un análisis detallado de la creación artística y la necesidad del arte en la vida. En 1984 publica la novela que le daría la fama internacional, El año de la muerte de Ricardo Reis, una compleja novela filosófica en la que aborda varios temas bajo la premisa de la muerte de Fernando Pessoa y la vida que aun continua de uno de sus pseudónimos. Esta novela le dio un mayor renombre no solo en Portugal, también en el resto del mundo. Le siguió una novela menos complicada y más fantástica, La balsa de piedra, en la que la península ibérica se separa del resto de Europa y comienza a navegar por el Atlántico. En 1988 escribe una novela sumamente interesante, La historia del cerco de Lisboa, en la que explora temas como la historia y la historiografía. La premisa es sencilla: un corrector decide insertar un "no" donde va un "sí" en un libro de Historia, cambiando así todo o que se conoce y decide continuar su idea escribiendo su propia historia. Tres años después publica su novela más controversial, El Evangelio según Jesucristo, donde narra una versión alterna de la vida de Jesucristo que lo llevaría a ser rechazado por la Iglesia Católica. En 1995 publica la que para muchos es su verdadera obra maestra, Ensayo sobre la ceguera, una aterradora novela en la que se exploran temas como la supervivencia y la lucha eterna entre la maldad y la bondad que nos rodean; mediante un personaje también expresa una metáfora importante que aplica para toda la vida: "la responsabilidad de ver cuando todos han perdido la vista". La obligación de apoyarnos, en pocas palabras. El amor fue explorado en Todos los nombres, la identidad en El hombre duplicado y la muerte en Las intermitencias de la muerte. En la ya mencionada: La caverna, José denuncia al capitalismo y el estilo de vida que conlleva el consumismo. Eso fue en el 2000, y 16 años después, estamos peor que nunca con tanto avance tecnológico que incluye cosas que rayan en lo absurdo o patético. Saramago se despidió con Caín, en la que narra desde otro punto de vista la historia del primer asesino de la historia, según la Biblia.


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Saramago murió en 2010 a los 87 años de edad, a causa de una leucemia que padeció durante sus últimos años. En el ámbito personal, en 1986 se casó con la periodista española Pilar del Río, su compañera hasta la muerte.

José no solo fue un destacado escritor, también parte de su personalidad incluía un profundo pesimismo, un escepticismo que demuestra en cada novela y su ateísmo que lo llevaría a tener “enfrentamientos” con la Iglesia, pues aseguraba que "Dios es el silencio del Universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio". También fue una voz crítica de los conflictos de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI. Se pronunció en contra de Israel y sus políticas violentas, hecho que lo tachó de “antisemita”.

En el ámbito político se declaraba como un comunista de tendencias anarquistas. Fue una de las voces que denunció a los mecanismos de poder y su necesidad de enriquecerse. Ese fue José Saramago, el último genio de la literatura, un pensador extraordinario, dotado de una inteligencia envidiable y de una cultura general como la de pocos. Recordando la métafora que mencionaba el Ensayo sobre la ceguera sobre la obligación de ver cuando todos han perdido la vista, José era la voz de miles de personas que sufren día a día esas injusticias, aunque por suerte, no la única.



Referencias: