La apología de un fumador
Letras

La apología de un fumador

Avatar of Diego Pacheco Illescas

Por: Diego Pacheco Illescas

23 de octubre, 2015

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23 de octubre, 2015



apologia-del-cigarro

No hay cerveza sin cigarro; todas las rachas de dejar el cigarro y ayudar a la econom
ía de tu bolsillo generalmente llegan a romperse una vez que tomas un trago de cerveza. Aquél trago deja en perspectiva la historia de uno mismo y su relación con el vicio más común de la humanidad. ¿Cómo empezamos a fumar? no es fácil empezar a fumar, ya que la garganta está frágil y los pulmones limpios, el primer toque que se le da al tabaco concluye en una mala sensación. Dejar de fumar es algo realmente sencillo ya que se hace una y otra vez, en algunos casos se hace diario.

Por supuesto hay un valor estético en el humo del cigarro y una satisfacción de la ansiedad, no sólo de jugar con el humo en tus pulmones, pero de jugar con una forma fálica entre los dedos que después se difumina en el aire saliendo de tu boca, se convierte en una extensión corporal.

La personalidad estética del cigarro remite a la bohemia,no sólo porque se da con mayor facilidad entre las áreas de humanidades fumar, sino que es un elemento visual anacrónico, transporta a una época en la que no se sabía bien a bien qué era lo que sucedía con los casos médicos de cáncer, de hecho, como respuesta a inicios del siglo XX y finales del XIX, Wilhelm Reich propuso que el cáncer era una ausencia de la actividad sexual.

A esto le añadimos el auge cultural de la publicidad de la época. No sólo está naciendo Hollywood; James Stewart y James Dean nos seducen con una personalidad cubierta detrás de una cortina de humo, en los cincuenta tenemos el auge BEATNIKS: Qué mayor influencia literaria al mundo del tabaquismo que asociar la mágica crónica narrativa de estos jóvenes que se gestionan desde Bukowski y Hemingway y nos otorgan los textiles que serán portales al viajero, al bohemio, al rebelde. A esto le agregamos la asociación del cigarro con el éxito de las celebridades fumando en la pantalla grande, y el resultado cultural hablará de un auge del tabaquismo como la promesa de un estilo de vida que la mayoría anhela.

El juego del cigarro habla de una personalidad: cómo juegas con el encendedor o incluso el tipo de encendedor que carga dicho individuo; cómo adoptas la postura corporal cuando lo enciendes y cómo te recargas una vez encendido aquél eufemismo fálico; qué marca de cigarros compras, a quién le importa fumar bien o fumar barato, quién fuma mentolados y quién fuma sin filtro.

Aquel que observa, observa cómo se comporta la gente en cuanto su relación con el humo y con el fuego, quién realmente lo disfruta, quién lo hace porque el ámbito social te conduce a ceder o quién es tan adicto que se trata ya de un mecanismo automático. El tabaco es una muletilla social para darse a conocer.

Los tiempos cambian y la cultura cambia, las sociedades cambian y el individuo permanece con el mismo coeficiente intelectual, no obstante, su opinión pública ahora debe llevar la corriente del cambio cultural. El individuo ahora es más sano, tan sano que tergiversó tanto la dieta que conlleva a lo insalubre; ahora existen veganosno era suficiente que existieran los vegetarianos. y con ellos debe cargar una ideología bastante pertinente y terca acerca de porqué su dieta es mejor que la omnívora, de otro modo comerían carne, si no lo están diciendo en voz alta tratando de convencer al prójimo para auto-convencerse. Por supuesto, no acaba en la dieta, las bebidas ahora son también malignas y los hábitos, por menores que sean, también son malignos. Lo benigno comienza a ser bastante abstracto ante esa postura de veganos que comen sin gluten, el aire mismo podría llegar a tener propiedades inadecuadas para su salubridad corporal, aunque primero deberían preocuparse por la salubridad mental.

DebajoMuy por debajo de la cadena alimenticia de la argumentación de estos profetas de las dietas sanas se encuentran los fumadoresYlo mejor es que tengo que aclarar que son los fumadores de tabaco, ya que los de marihuana, crack y opio están muy por encima de la cadena alimenticia. Fumar es lo peor que ha sucedido en toda la historia según los susodichos apologistas.

El tabaco sólo mata poco a poco, aquél es el argumento final; no obstante, la vida misma te está matando poco a poco, en efecto, el argumento final es la voz inocente de un infante preguntando ¿Por qué fumas? <> y ante la inocencia, los motivos de porqué disfrutas de la actitud nihilista ante la agonía de la vida le es indiferente a un infante.

Pero no fumamos por ignorantes, estamos perfectamente consientes de lo idiota que es estar fumando, no somos ignorantes pero sí estúpidos. Así como una vez supimos que no era correcto intervenir en religiones ajenas y respetar al prójimo: hoy presenciamos a palestina y a los judíosy las cruzadas desde la gestión de la religión. Al humano le encanta predicar el bien haciendo el mal. Nos agradan las paradojas. No es una raza ignorante pero sí estúpida.

Fumar se convertirá en un pecado capital -a lo mejor ya se puede interpretar dentro de uno-. Ya comienzan a haber leyes que restringen la geografía del fumador, se reduce poco a poco el aire en el que se pueden contaminar. Lo cual es bueno. Pero porqué coca-cola sigue refugiada tras el falaz telón de su inocencia ante la salubridad, o la comida rápida: mientras ellos extienden su territorio, los fumadores se reducen y son un centro de atención para que la obesidad mórbida marque su asta como nuevo hábito cool y rebelde.

No sólo tenemos la obesidad, la cantidad de azúcar exuberante que parece ser políticamente correcto darle a un niño coca-cola para que su presión arterial esté al borde de la taquicardia, para que su cerebro se diluya en déficit de atención y la misma tensión muscular lo haga hiperactivo. Y ya mencionado el déficit de atención, tenemos el estúpido acceso tecnológico desperdiciado en una generación de la que no se sabe si es estúpida y se les amplificó con el uso tecnológico, o bien, la pantalla de luz estridente frió los cerebros de una generación entera. Todo esto está bien mientras no afecte a un órgano de manera directa como lo hace el cigarro. Pero el cigarro es el epicentro de distracción para que crezca una generación de zombies.



Referencias: