La casualidad nos juntó y nosotros no supimos negarnos
Letras

La casualidad nos juntó y nosotros no supimos negarnos

Avatar of Ivonne Mend

Por: Ivonne Mend

11 de diciembre, 2016

Letras La casualidad nos juntó y nosotros no supimos negarnos
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11 de diciembre, 2016




Los amores tóxicos y que nos destruyen nos van empequeñeciendo y mostrando lo más oscuro que se guarda en nuestra alma y en la de aquella persona que nos lastima con nuestro consentimiento...

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Una vez tuve un vicio que me mataba, pero igual lo abrazaba, porque me acompañaba.

Vicio y necedad concordando. Mala táctica.

Tanta soledad y miedo pude sentir, que disfrutaba esa oscuridad. Su compañía me manipulaba, era tan sólo un títere. No tenía lugar en su vida, pero igual alimentaba a ratos mi ilusión con migajas de ese amor que profesaba falazmente.

Supliqué tanto por su cariño, que ya me era normal andar tras de él.

Cuando soltaba alguna señal de cariño yo la volvía gigante, creaba todo un sueño, lleno de fantasía, de dulzura, de magia. Ese amor fue real, pero fue sólo mío.

No sé dónde diablos tenía la cabeza, lo amé como a nadie, como quizá jamás vuelva a amar, me entregué completa sin ver que sus brazos estaban cerrados, que no podían recibir ni la mitad de lo que le regalaba.

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Cada minuto me exigía pruebas, me retaba una y otra vez para que exhibiera ese amor que juraba sentir. Demostrándole de mil maneras cómo vivía en mi corazón, me gasté la vida entera. Tenía que aclarar y detallar que él, mi vicio, era la razón de mis sonrisas, para que entonces fuera digna de que su presencia me regalara por unos instantes. Costoso precio pagaba por ese vicio mío. 

Cuidé sus sueños, alimenté su espíritu y fui su apoyo siempre. No me dolía, cada momento era con gusto y concediéndolo todo, saciaba mis miedos, calmaba mis ansias, bendito vicio fui a encontrar.

Algunas veces renunciaba, pero las ganas de besarle, de tenerle en mis brazos  me hacían volver, y en ese desenfreno mío encontraba tanta dicha.

Mi locura despegaba los pies del suelo, de manera enfermiza, con esa droga que me daba a cuenta gotas.

Sonreía ante su abrazo, me alegraba su mirada y llenaba mi vida de falsa paz.  

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Colores nacían en mí al regalar mi alma, pero no los podía ver; me sentía inútil, incompleta. Sus palabras hacían hueco en mi mente y me tenía ahí dominada desde cualquier punto del planeta, no movía un pie sin él.

No soñaba sin su permiso. Necia de mí.

Revolvía lo que hiciera falta, inventaba lo que no existía, la misión era otorgar. Cumplir para él, por él, aunque sacrificara mi ser.

Y empeñado en ser el mayor vicio, me malgastaba completamente, me saqueaba sigilosamente, se alimentabas de la luz que  me habitaba, a la vez que me regalaba tanto sin querer, sin darse cuenta. Egoísmo total.

Que vicio fui a tener yo.

La casualidad nos juntó y nosotros no supimos negarnos.

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Fuimos almas compatibles, pero torcidas en el camino. Buscamos consuelo en el otro y aplastando ideales creímos flotar. Quisimos volar un rato en ese cielo que ambicionamos tanto. Pero no pudimos siquiera soñar claro, bonito. No estuvimos ni cerca del amor, tan solo un espejismo.

Tú mi vicio y yo tu necedad.

Coincidencia tan grácil, me arrebató y me enseñó demasiado. Fortalecí los músculos del corazón, de la entrega desinteresada, me partí para sanarte. Pero no era necesario.

Aun siendo vicio crecí a su lado, viví la fantasía que durante algún tiempo soñé. No fue amor, fue vicio y necedad concordando, mala táctica.   

 

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Hay algunas señales que indican que debes dejar una relación, porque debemos comprender que el amor se trata de ser felices sin esfuerzo.


Referencias: