La lencería que cubre sus curvas y me hace tentar, imaginar, pecar y comer de la fruta prohibida

Lunes, 11 de diciembre de 2017 17:57

|Angelo Lievano
la figura de su cuerpo

La máscara que lleva puesta su inocencia

no es mas que la técnica con la que observa.

Su maldad no es para nada discreta.

Perfeccionó la seducción, la hizo suya, para así atraer a su presa.

Es el perfume que lleva su picardía.


la figura de su cuerpo 1


El valor de su valentía, la lencería que cubre sus curvas y me hace tentar, imaginar, pecar y comer de la fruta prohibida.

Es el vestido rojo que lleva puesto sus labios, la experiencia de su sonrisa, la madurez de sus mentiras, la amabilidad de sus manos que me guían.

Es el arte que hay en su espalda, la magia, el truco de sus ojos.

Pues no es mas que el tacto de su mirada.

Es el fuego que lleva por sus venas, la figura de su cuerpo que me voltea la cabeza.

Es el imán que hay en su voz, el misterio que oculta su cuello, el baile de su cabello, las altas temperaturas que se alojan en su piel y causan en mí un desorden que no me afecta.


la figura de su cuerpo 2


La autoridad que la caracteriza invade y saquea mi mente, la deja vacía, vaga en pensamiento... 

Es un aviso de alerta cuando me observa, es un peligro, un dejavu su presencia.

Es un toma y dame, un suelta y aprieta.

Una pelea interna entre ambos.

Un morbo que no sufre de pena, es pura adrenalina extrema de pie a cabeza.

Dejarse llevar por ella es la única opción viable, no hay manera de cambiar el destino si por mis pasajes me la consigo o, de por si, la busco, pues no he consigo quién taladre mis ojos como lo ha hecho su mirada conmigo durante todo lo que llevo de recorrido. 



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Cuando nos enamoramos, lo único que deseamos es ser una sola unión con esa persona especial, como lo dice este poema.


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Paarsa.

REFERENCIAS:
Angelo Lievano

Angelo Lievano


Colaborador
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