“La Hija de Rita”

“La Hija de Rita”

Por: Jorge cuentos -

Tras noventa minutos, siete cigarros y medio cuaderno repleto de hojas compuestas de una sola letra, hasta infinitos párrafos ausentes de un punto final, terminé de escribir mi carta a Julissa. La carta que ponía fin a noches de insomnio, la carta con la que perdonaba su partida sin despedida.

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Despegando el bolígrafo del papel y tras las últimas gotas de licor, empecé a reflexionar sobre cómo la literatura me fue vaciando; siempre había pensado en que escribir era la mejor forma de verse en el espejo, ahora me doy cuenta que la escritura es un espejo con forma de ataúd.

Cada letra que impregné en el papel fue una parte que se desprendió de mí; a los 5 años me despedí de mi creatividad al escribir que dos más dos era cuatro en lugar de cinco, abandoné mis méritos propios escribiendo agradecimientos a Dios, me desterré de él cuando redacté mi ensayo sobre la evolución, perdí mi infancia cuando firmé mi mayoría de edad, mi fe se disolvió cuando terminé mi primera nota periodística y mi ombligo se fue cuando compuse mis memorias al tocar el equilibrio en mi vida. Me he convertido en múltiples trozos de papel. El corazón expiró cuando finalicé mi carta a Julissa.

Mi alma no es más que un escrito, han sido las letras el arma que me ha apuntado por la espalda, llevándome hasta donde ahora estoy, he sido un títere de la literatura. Es hora de que sea yo el que de vuelta y accione el revólver de papel, disparando un punto final.

Tras noventa minutos y siete cigarros terminé de escribir. Me bastó una vida para leer mi carta a Julissa.

Referencias: