Tus labios pronuncian la palabra "amor" formando un corazón

Miércoles, 8 de noviembre de 2017 11:11

|Fernanda Glez
la manzana de eva fernanda gonzalez



Como un eco de tiempos bíblicos, la prohibición nos llama, nos seduce hasta que caemos rendidos ante su encanto. Y esto es inevitable, o al menos eso lo demuestra el siguiente texto de Fernanda González.



la manzana de eva fernanda gonzalez 1



LA MANZANA DE EVA

 

Él venía a verme casi todos los días. Nos sentábamos a la mesa del comedor, mientras mi mamá permanecía en la sala leyendo. Platicábamos, o más bien yo lo hacía. Él casi no decía nada, sólo me miraba con detenimiento, mientras yo pensaba temas interesantes para seguir hablando y que él no apartara la vista de mí. Su mirada se enfocaba en mis labios y emulaba los sonidos de lo que yo decía. Por ello me gustaba decir palabras como amore, cuore, cucciolo, porque sus labios, a la hora de pronunciarlas, se amoldaban a la forma de un corazón y del centro salía un aire cálido que empañaba mi vista; y aunque en esos instantes yo no podía mirarlo, lo sentía.

 

Lo sentía colarse por mi cuello en forma de ráfaga y correr por todo mi cuerpo, enredándose en mis vellos; no duraba mucho esta sensación. Después de un rato se apartaba de mí y se recargaba en la pared. Permanecía en silencio, tomaba un vaso con agua y lo bebía lentamente. La posición en la que le gustaba acomodarse resaltaba la pequeña manzana que colgaba de su garganta. Roja, madura, tan finamente colgada que en cualquier momento caería. El agua era sólo un truco para que ésta no se cayera y siguiera columpiándose entre sus ramas. Subía y bajaba, pero por el color yo sabía que estaba lista para ser probada.

 

Solía imaginarme empujando el tronco firme, en espera de que la manzana cayera. Empezaba con movimientos un tanto bruscos, pero ésta se mantenía inmóvil. Era primordial el uso del ritmo y no la fuerza. En un segundo intento empujaba el tronco alternando movimientos rápidos y lentos, la manzana se agitaba. Se tambaleaba de la punta de la rama, estaba a punto de abandonar el tronco y yo juntaba mis manos para atraparla. Y cuando estaba a punto de caer su voz me llamaba de regreso a la realidad. “¿Quieres que terminemos la clase por hoy?”.



la manzana de eva fernanda gonzalez 2



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Fernanda Glez

Fernanda Glez


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