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La naturaleza es también una persona

Letras La naturaleza es también una persona

 Se le otorga a la naturaleza una condición personal desde la denominación como un ente femenino: “la” y, por lo tanto, generadora de vida que se transforma y evoluciona, y con ella, quienes se ven beneficiados con su renovación.

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El gobierno de Nueva Zelanda decidió otorgar legalmente el reconocimiento como persona al río Whanganui en una acción que supera los límites de la propia naturaleza y la convierte en un individuo provisto de derechos por su importante papel en el sostenimiento del pueblo de Whanganui iwi.

Rio Whanganui


Aunque controversial, el reconocimiento legal de una corriente natural significa un paso en la acreditación de la propia Tierra, tomada en cuenta, desde tiempos ancestrales, como un ser vivo cuyas manifestaciones entre ríos, lluvia, huracanes, volcanes, sismos, entre otros, semejan sus estados de ánimo y alientan su condición como entidad viva.

El reconocimiento del río Whanganui como persona, segunda, por ejemplo, a los constantes esfuerzos por acreditar los derechos de los animales, la diferencia recae en que se considera mayormente importante validar los derechos de estas especies porque se intenta ubicar a éstas bajo el proceso humanizador del lenguaje, al emitir sonidos que se reconocen como tal; por su parte, se sabe que la naturaleza está viva por sus manifestaciones pero se consideran a éstas como un proceso natural y no como una vía de comunicación con el hombre.

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El río, entonces, ostentará el estatus legal de persona y, por lo tanto, será reconocido como tal “del mismo modo que se hace con una compañía y eso le concederá derechos e intereses”. Pero Nueva Zelanda no es pionera en el reconocimiento de sus recursos como personas legales; en 2008, Ecuador estableció los derechos de sus montañas y ríos y ganó una demanda presentada a nombre del río Vilcabamba contra el gobierno de una provincia.

Whanganui River


Ciertamente, reconocer de manera legal como individuo al río no significa su conservación ni preserva su existencia, al contrario, genera un debate sobre qué condiciones convierten o no a algo en persona y en qué momento una persona deja de serlo para ceder sus derechos a la naturaleza. El camino para proteger a ésta es el cuidado de los recursos y el uso razonable de los mismos, pero esto, ya es otra historia. 


Referencias: