El día en que se prohibió la música y las personas comenzaron a morir

Martes, 3 de abril de 2018 10:38

|Eduar Said Beltrán
santa cecilia patrona de la musica

En algún lugar perdido del África ardiente, cerca al mar de Java, donde las minas del rey Salomón habían sido saqueadas, ocurrió lo inesperado. El príncipe Faquir, amo y señor de las tierras habidas y por haber, ordenó que todas las músicas debían ser silenciadas. Todo instrumento que incitara a la euforia debía ser quemado, incinerado, guardado, olvidado. Y así fue y así se cumplió. Se callaron los cueros de los tambores, los sonidos de las flautas y las voces de los cantos. Aquel mandato terrenal sentenció el lenguaje universal que unía a todas las razas.


El andar del tiempo se tornó triste, aburrido, desdichado, simple y molesto. Presos en su electa penumbra, el pueblo muy devoto de los dioses hizo las súplicas necesarias. Pidieron que volvieran esas músicas, y que el príncipe Faquir se condoliera y revocará tan nefasto dictamen. Y esas súplicas fueron escuchadas.


santa cecilia patrona de la musica 1



Por designio divino y como castigo infundado, los dioses castigaron al príncipe Faquir. Su hijo heredero al trono cayó en desgracia, enfermó. Rápidamente mandó a traer a los médicos más renombrados desde todos los confines de la Tierra, pero estos, con inútil maestría, no fueron capaces de hacer algo.


El príncipe con exhaustiva desesperación preguntó:


—¿Qué tiene, por qué no despierta? —. Los médicos sólo pudieron confirmarle: —ha perdido el deseo de vivir—.


Resignado a su suerte, y dispuesto a vencer su desdicha. El príncipe Faquir había oído hablar de una mujer que curaba y tenía los dones infinitos de la medicina. La mandó a buscar, y cuando la trajeron ante él tronó: 


—Aquí tienes a mi hijo postrado en esta cama, levántalo y te daré todo aquello que un mortal hombre puede ofrecerte en vida—. Santa Cecilia, como la conocían todos, accedió. Pero primero le pidió anular lo que en principio había dispuesto: la música. El príncipe sin más remedio, y evocando su último recurso, aceptó.


Santa Cecilia mandó a traer los tambores que invocan los sones brujos, el arpa melodiosa y empezaron a tocar. Aquellas melodías de sonidos y acordes majestuosos cobraron vida. La misma vida que animó al heredero del trono a volverse a parar. 



santa cecilia patrona de la musica 2


El príncipe conmovido ante tan solemne acto declamó: —¿cómo lo hiciste? —. Y ella, hacedora de su sabiduría, respondió: —Mi príncipe, la música es el complemento del alma—.


Como gesto de agradecimiento y haciendo mención de su palabra, el príncipe Faquir cumplió su promesa y le regaló un día en el calendario. Desde entonces, cada primero de octubre en honor virtuosa a la patrona de las músicas, los pies se echan a bailar, el cuerpo a festejar y el júbilo hervido a renacer. 



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La música es en sí una forma de comunicación, pero estas bandas que te recomendamos escuchar supieron inventar sus propios lenguajes.

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Eduar Said Beltrán

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