Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski
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Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski

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Por: Corina Mendoza

22 de septiembre, 2017

Letras Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski
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Por: Corina Mendoza

22 de septiembre, 2017


Cuando Dan Humphrey estaba dando el paso de ser un escritor ignoto a uno publicado (lo que significa que dejaba sus manuscritos a merced de un crítico experto), lleno de esperanza y sentado frente a su mentor, éste le dijo: "Me has enviado cinco cuentos malos que hablan de lo mismo, sal de tu zona de confort, haz algo peligroso"; a lo que Humphrey responde: "No sé cómo"; y el mentor, con los labios llenos de experiencia, contesta: "Cuando era joven Bukowski puso un vaso en mi cabeza y le disparó con un arma, encuentra a tu Bukowski".



La escena antes descrita, proveniente de la serie Gossip Girl, es perfecta para describir en unas cuantas palabras el temperamento de Charles Bukowski. No se necesita más, relatar su biografía resulta redundante e inútil teniendo a disposición su obra literaria para conocerlo -que es la mejor manera de profundizar en la vida de cualquier autor-.

Asimismo, muchos críticos han hablado sobre él y su trabajo, la información es vasta por no decir excesiva; sin embargo, qué dice Bukowski mismo sobre el hecho de escribir, qué siente y piensa al respecto...


En una entrevista concedida al actor Sean Penn, Bukowski reflexiona sobre ciertos temas relacionados con la vida -su vida-, la escritura y, sobre todo, la poesía. Para Chinaski, alter ego del autor, la poesía se trata de resistencia, de almas endurecidas a fuerza del mundo y de la vida que, casi siempre, te patea y te da la espalda. Por supuesto, nadie mejor que él para afirmar que, en efecto, la poesía no es para almas sensibles. Según el autor, hay que tener dominio sobre distintos aspectos crudos y tener la carne al rojo vivo:


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Bares + alcohol + cigarrillos + peleas


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 1


"Ya no voy mucho a bares. [...] A mi edad ya no lo necesito". Es bien sabido que Bukowski pasó toda su vida, al menos desde que fue capaz, bebiendo, y al beber, no podía prescindir de un cigarrillo. Despertar con la cabeza embotada de resaca, las manos amarillas por el tabaco y los músculos entumecidos por alguna trifulca callejera eran señales de haber pasado una magnífica noche; era una anécdota más para sumar a la vida de Chinaski.


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El juego + ganar + las carreras


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 2


No existe sentimiento que se compare con la adrenalina expirada durante el "todo o nada" que se da en el juego, al hecho de saber que entregas cada parte de ti al azar, cediéndole el control absoluto. Las carreras de caballos, afición del autor, son el ambiente idóneo para arriesgarlo todo: "el alquiler" y hasta la vida. En esos momentos, esos breves segundos en los que el caballo al que se le ha apostado corre hasta la meta es donde se forja el carácter, y al ganar, cuando se gana: "Te sientes Dios, como si lo supieras todo. Y todo queda en su lugar".


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Gatos + mujeres + sexo + amor


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 3


"Hank, eres un buen escritor, pero no sabes una mierda sobre las mujeres". La vida de Bukowski respecto a las artes amatorias es bastante famosa y controvertida. Después de aquella primera amante que le escupiera a la cara tal afirmación se avocó en el placer de las mujeres; no obstante, en cuanto al amor verdadero, al desgarramiento del alma y del corazón era apenas un niño. No hay más que mirar su relación con Linda King, llena de tragedia y caos, de cosas que no entendía y de las que tenía que escapar. La única tranquilidad que experimentó fue la que le obsequiaban los gatos: "Ellos saben que las cosas son como son. No hay por qué entusiasmarse y ellos lo saben. Por eso son salvadores".


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Belleza + fealdad + soledad


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 4


Para Bukowski no existen tales conceptos. La belleza, según su percepción, no tiene ni la más remota conexión con las convenciones generales que tenemos de ella. Para él una mujer bella es aquélla con personalidad. En cuanto a la fealdad, tampoco figura en su imaginario, si algo hay parecido es la monstruosidad, la que viene del alma en decadencia. Siendo así, qué hay por decir sobre la soledad, quien se siente solo es porque sufre estando solo, pero quien disfruta de su propia compañía, quien sabe que estar rodeado de gente no significa nada, entonces la soledad como la conocemos no tiene lugar junto a nosotros.


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Mente + fe + moral


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 5


El estado mental es responsabilidad de quien lo alimenta; cuestiones como la fe y la moral resultan estorbosas para el autor. Cada individuo está a cargo de sí mismo y no necesita de valores que sobrecarguen su conciencia. La idea de un paraíso o un infierno está formada por aquellos que juzgan y enjuician al otro. Las personas reales, con las que convivimos lado a lado todos los días son quienes construyen el mundo en el que vivimos, ya sea bueno o malo.


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El miedo + el hambre + el dolor


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 6


La vida del ser humano se ve acechada por todo tipo de terrores, a cada paso nos atacan y nos dejan malheridos a mitad de la calle. Para Chinaski todo se puede soportar, el cuerpo se va entrenando para cualquier tipo de adversidad: enfermedades, el frío, incluso el hambre: "No había comido en tres o cuatro días [...]". Cuestión aparte es lo que pasa interiormente: "No hay forma de acostumbrarse al dolor mental. Me mantengo lejos de él". Y al miedo... mejor ignorarlo, pasar de largo.


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Escribir + morir


Por qué la poesía no está hecha para almas sensibles, según Charles Bukowski 7


Hay una razón por la que los críticos han incluido al autor en la corriente literaria denominada "Realismo sucio". A Bukowski poco le importa la sublimidad de una rosa, la naturalidad de un cauce cristalino, las delicadas manos de una mujer desconocida o la belleza indescriptible del amanecer... Todos esos tópicos que se han convertido en un cliché dentro la poesía no valen para nada. Un escritor que se precie de serlo se encarga de recoger la vida tal y como está y vaciarla sobre la hoja, sin adornos, con toda la crudeza, la aberración, la decadencia. Es como vivir y morir; el ser humano real se desenvuelve todos los días de forma absurda y escatológica. Según Bukowski: "Todo tiene su lado cómico. Y después nos morimos. Pero la muerte no nos ha ganado. No ha mostrado ninguna credencial. Nosotros hemos mostrado todas las credenciales. Con el nacimiento, ¿nos ganamos el derecho a la vida? No realmente, pero con total seguridad la hija de puta nos tiene atrapados... La muerte me provoca resentimiento, la vida también, y mucho más estar atrapado entre las dos".


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Es verdad, Bukowski tiene una manera muy directa de ver la vida, quizá hasta demasiado simple. ¿Pero no es así como se debe vivir? Si nos encerramos en un universo donde la armonía impere, qué tendremos por contar, qué habrá de cierto en lo que digamos. La realidad es ésta: el mundo es horrible y después te mueres. La verdadera poesía es atravesar la vida lo mejor que se pueda y sobrevivir, por lo cual, no está hecha para almas sensibles.


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Al igual que Bukowski, muchos autores nos han hecho entender que un buen poema destroza cualquier corazón y te desgarra la mente.


Referencias: