La vida es tan breve que a veces nos rompe

Jueves, 14 de diciembre de 2017 17:10

|Cultura Colectiva

Texto escrito por Daniela Hernández Meza



"Fernando, éxito en la vida"


Y entonces me encontré a Fernando (así he decidido llamarle) en el interior de una farmacia. Había sido un día difícil, con las mismas horas que todos los días, pero con los minutos más largos incluso los segundos se habían sentido lentamente muertos.


Me encontré a Fer, con cara de ratón asustado, no sabía si salir corriendo o atreverse a pedir lo que lo había llevado hasta ahí. Al final, se animó a hablarle a la chica del mostrado, quien apenas y entendió lo que buscaba, porque Fernando pareciera que había hablado entre suspiros, unos segundos después, en cierto modo, la chica lo había obligado a que repitiera lo que quería. Seguro fueron los segundos más agobiantes para él y como en un sollozo, lo dijo de nuevo: una pastilla de PostDay. Entonces comprendí que en ese momento el mundo de Fer estaba de cabeza.



Fernando, de mirada triste, de prominentes pestañas, de piel blanca, alto y flaco, de barba exuberante, pero posiblemente con apenas 22 años, una vida larga o corta por delante, la situación que su presente representaba lo hacía sentirse frente al abismo.


Finalmente, le hicieron llegar a Fernando lo que pidió, su cara de asombro, se hizo evidente, al tener frente a él dos opciones y con la ignorancia en las manos y en los ojos, al no saber cuál era eficiente, su pregunta no se hizo esperar: "¿Y cuál es la mejor?". "Cualquiera de las dos, sólo es diferente la dosis", respondió la encargada. Fernando se decidió por el empaque de una píldora y se dispuso a pagarla, frente a mí se observaba ansioso, apenado y con la mirada confundida. Pagó y se fue.



Al salir del lugar y de regreso a casa, escribía en mi mente estas líneas y, al mismo tiempo, pensaba en el presente y el futuro de Fer, las ganas de incluso hablarle de que el presente le representaba un túnel oscuro, pero quizá el futuro eran amaneceres de colores, de que lo que él está deteniendo a que ocurra, es justo aquello que para otros no está sucediendo y tal vez nunca podrá suceder.


Apagué las ideas y seguí mi camino, volví a la realidad y miraba la luna que, de súbito, una vez más me sonreía…



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Estos son los cuentos de las terribles historias que ocurren en las esquinas del mundo.


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Paarsa.


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