Letras

Ladrón de sueños

Letras Ladrón de sueños


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Hay en los finales y principios siempre algo de incierto. Aunque uno siempre sepa a dónde va, no sabe si llegará. Yo sabía que iba al cine pero no llegué. Ese día hacía frío; lo sé porque los dedos de mis manos se sentían como témpanos de hielo, mi nariz estaba roja y de mi boca salía un vaporcito juguetón que se perdía tras mis pasos. Lo sé, también, porque de haber sido primavera yo habría vestido una linda falda de algún color brillante.

Del inicio sí me acuerdo: era enero y el frío que lo acompañaba, como ya dije, era intenso. De pronto, sobre aquella gran avenida... chocamos. Lo incierto está en que no sé de dónde salió, ni cómo sucedió. Lo cierto es que si el destino lo tenemos marcado, ese día me alcanzó, lo alcanzó y nos unió. El final es lo que aún no me queda muy claro: no era el mismo año pero corría junio y el agua de la lluvia se llevó todo… los sueños, las ilusiones y los planes que poco a poco llevaríamos a cabo juntos, ¿por qué no los llevamos? Aún no sé.

Después de salir de aquellas paredes, que como una caja guardarían los recuerdos, descubrí quién se había llevado todo lo que inició con un choque y sin saber en qué momento, terminaba con un azote de puerta. Era primavera; lo sé porque en el parque florecían los cerezos. Lo incierto es que a pesar de no haber caminado mucho no sabía dónde estaba. Lo cierto es que allí, bajo la sombra de uno de esos cerezos estaba él, con ese poder que salía de sus manos como un día de invierno un vaporcito salía de mi boca, estaba con esas chispas que mueven al mundo y que ahora era su esencia, con esa fuerza que sólo los sueños poseen y que cuando te la han robado no te importa dejarlos tras un azotón de puerta. Allí, junto a mí, estaba ese ladrón de sueños.  


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