Por qué las escritoras del siglo XIX eran consideradas "locas"

Por qué las escritoras del siglo XIX eran consideradas "locas"

Por: Aglaia Berlutti -

Las mejores escritoras del siglo XIX lograron ser reconocidas no sólo por su talento, sino a su enorme tenacidad ante un mundo dominado por hombres.


En el siglo XIX escribir era un negocio de hombres. Ser escritora no era algo sencillo, pero muchas mujeres se atrevieron a enfrentarse a las trabas y lograron crear un nuevo estilo de escritura. Las mejores escritoras del siglo XIX lograron ser reconocidas no sólo gracias a su talento, sino a su enorme tenacidad ante un mundo dominado por hombres. En una ocasión se le preguntó a Mary Shelley cómo había logrado escribir una novela tan asombrosa, que en apariencia había nacido de la inspiración súbita, como lo era Frankenstein. Desde 1849, Mary se encontraba acostumbrada a cuestionamientos semejantes. Aunque le llevó casi dos décadas, finalmente su nombre figuraba entre los libros más extraños publicados en su época: la historia de un monstruo creado por la ambición y avaricia amoral de un hombre obsesivo. A la distancia, que una mujer pudiera haber escrito algo semejante no era poca cosa; pero era aún más asombroso que Mary Shelley hubiese establecido, casi sin saberlo, una de las líneas más frecuentes de la Ciencia Ficción contemporánea: la percepción de la locura como una forma de expresión creativa. De modo que no era sorpresivo que la escritora respondiera a la pregunta con una sonrisa triste y cierto cansancio. "Enloqueciendo", decía. Y esa única palabra resume la lucha que llevó como escritora para encontrar un lugar en medio del mundo literario de su época. 

Checa también: Frases de Mary Shelley para alcanzar la perfección

Por qué las escritoras del siglo XIX eran consideradas locas 1

Shelley era el nuevo rostro de todo un entramado complejo que rodeaba a la escritura femenina —y a la novela gótica— de cierto aire misterioso y aprensivo. Después de todo, el relato gótico como tal había nacido casi un siglo atrás y era parte de la cultura europea desde mucho antes, cuando carecía de nombre y en realidad no era otra cosa que un conjunto de imágenes sugerentes unidas entre sí. Para 1790, lo gótico y la escritura femenina parecían relacionarse con un vínculo enorme, complejo y extraño. Y, por supuesto, por la locura. La mayoría de las mujeres del gótico temprano estaban muy cerca de perder la cordura. O eso era lo que sugerían los cuentos, fragmentos y narraciones en las que la demencia tenía un papel fundamental. Entre el castillo en ruinas, el tirano que gobernaba con puño de hierro y la damisela en desgracia, la locura era el elemento que permitía amalgamar la pretensión del gótico y desmenuzar la realidad objetiva en temores. De ahí surgió el arquetipo de la "escritora loca", pues se pensaba que sólo la locura podía encender la chispa creadora en una mujer; además, que esa misma locura era el motor de sus extrañas historias.

Conoce además: Los mejores libros de Margaret Atwood

Para el siglo XIX, la autoría femenina era una figura legal difusa en Europa; sobre todo en Inglaterra, país en el que el fenómeno de la "escritora loca" tuvo el mayor auge. Cualquier producción artística creada por una mujer era, en parte, responsabilidad y propiedad del padre, el marido o, en caso de faltar ambos, el hermano mayor. De modo que en buena parte del continente, la noción de la mujer que creaba —o que era capaz de sostener una producción artística constante en cualquier ámbito— no sólo era algo difícil, sino ilógico. De hecho, ninguna mujer podía ejercer derechos legales de compra y venta, poseer alguna propiedad o reclamar regalías, lo que obligaba a buena parte de las mujeres escritoras a crear en lo doméstico, y asumir que su obra sería parte del mundo masculino por necesidad.

Por qué las escritoras del siglo XIX eran consideradas locas 2

Por ese motivo, buena parte de las escritoras victorianas comenzaron sus carreras gracias a la colaboración y el apoyo de los hombres en su vida. Elizabeth Barrett Browning (1806–1861) publicó por primera vez su epopeya homérica, La batalla de maratón, en una edición privada publicada por su padre que tuvo 20 ejemplares. En un mundo editorial caótico que no se encontraba estructurado bajo una legislación que regulara sus límites y capacidades, el mero hecho de ser publicada convirtió a la jovencísima poeta de apenas 13 años en escritora. Lo mismo ocurrió con Christina Rossetti (1830–1894), que publicó su primera selección de poemas a los 17 años, gracias al esfuerzo de su abuelo, que logró imprimir la colección y venderla en diversas librerías. Las dos poetas tuvieron acceso a revistas como New Monthly Magazine, que publicó poemas selectos de ambas autoras, lo que se convirtió en un hito de su época. Para Rossetti, la situación incluso se hizo más cercana al ámbito artístico, cuando comenzó a participar como colaboradora directa en la revista Pre-Raphaelite The Germ, fundada por su hermano Gabriel, que acogía y publicaba todo tipo de textos relacionados con el arte y la belleza utópica de la época.

Te puede interesar: Grandes escritoras de literatura gótica que debes conocer

Por qué las escritoras del siglo XIX eran consideradas locas 3

Sandra Gilbert y Susan Gubar utilizaron al personaje Bertha de Charlotte Brontë como inspiración, pero también como una forma de mostrar a la loca escondida que durante el siglo XIX fue el símbolo de la mujer creativa. Una figura enloquecida, salvaje, maravillosamente viva, capaz de romper todas las reglas y disposiciones con facilidad. Una mujer poderosa y tan viva como para construir una mirada de la belleza, con el poder de crear mundos por completo nuevos. Las autoras del siglo XIX demostraron que la literatura femenina no es una anomalía, ni es subsidiaria de la literatura masculina, sino que una tiene una historia por completo distinta. Es una versión inédita del Universo, capaz de construir y reconocer el significado de la palabra para la mujer como una forma de liberación, y también un tipo de esperanza.

Por qué las escritoras del siglo XIX eran consideradas locas 4

Entender el feminismo no es tarea fácil; sin embargo, autoras como Simone de Beauvoir han logrado poner en palabras uno de los debates más complejos de nuestra historia. Si te interesa conocer más sobre la lucha feminista, estos son los tres libros imperdibles para conocer los principios fundamentales del feminismo.

¿Te gustaría compartir tus recomendaciones literarias con el mundo? Envía un texto de prueba de 400 palabras a la plataforma https://culturacolectiva.com/colaboradores/ y conviértete en colaborador de nuestra sección de Letras.

Referencias: