"Las" mujeres dentro del lenguaje

"Las" mujeres dentro del lenguaje

Por: Luz Espinosa -

Dicen que las cosas existen hasta que son nombradas. Somos consientes de los elementos que conforman nuestra realidad porque tenemos una palabra para referirnos a cada uno de ellos, y aprender ese lenguaje es una de las cosas compartidas que nos hace integrantes de una comunidad. Sin embargo, desde la primera década del siglo pasado las mujeres han buscado hacer valer su derecho a ser reconocidas como LAS MUJERES, y para esta idea, algunos defensores de la igualdad de género se dieron cuenta que si somos una sociedad basada en hombres y mujeres, el lenguaje ya nos había dado pronombres para nombrarlos.

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Cuenta la leyenda que corría el año 1908 y tras el humo color violeta que el incendio de la fábrica de textiles emanaba de la hoguera en la que 129 mujeres murieron, desde el 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Sin importar que el humo haya sido violeta o más negro que la conciencia del empresario quien prendió fuego a la fábrica textil, el mito del humo color violeta corrió de boca en boca y  le dio a las mujeres de todo el mundo el tono de su bandera: el violeta. De no haber sido porque una primer persona contó aquella historia del humo simbólico, el inicio del feminismo no tendría una leyenda tan emotiva e ideas tan radicales.

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Desde entonces el feminismo sacó las uñas y gracias a las consignas de igualdad de género ya no quieren que se les deje afuera ni del lenguaje. Manuales de feminismo para principiantes hacen énfasis en la asignación de “las” y “los” porque…  recordemos que nada existe sin ser nombrado y porque no importa lo confuso y entorpecido que pueda resultar el mensaje, lo verdaderamente importante recae en hacer saber que aquí estamos y también hacemos bulto.

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Ante la desigualdad laboral y abusos contra las mujeres, el lenguaje hablado y escrito se ha visto modificado por algunos quienes creen que omitir "las" o "los" es discriminar a un sector social y se olvidan que el lenguaje es incluyente y maleable, que cuando se habla de problemas sociales la sociedad se entiendo como conjunto, no como género, y que la asignación de género no deberían intervenir  en la claridad del mensaje.

Se debe entender que la asignación de género no hace a una sociedad más igualitaria y que mencionar a "los" y "las" integrantes de una comunidad no termina con los problemas sociales, no detiene el maltrato a mujeres, ni frena la discriminación. El uso de pronombres para él y para ella en el lenguaje escrito y hablado no quita talentos ni habilidades a alguno.

Hablando de lo absurdo que resulta la inclusión de "las" y "los" ante el problema de discriminación verbal, quizá futuras generaciones resuelvan el problema con un todopoderoso güey, y entonces "los" y "las" se reducen a cuatro letras, una palabra que sin nombrar algo nombra a todos, un par de sílabas que algunos "los" y "las" usan como igual.

 

Referencias: