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Poema para recordar tus últimas palabras antes de cerrar los ojos para siempre

9 de octubre de 2018

Arantza Herrera



No es un tema sencillo, sobre todo cuando has perdido a alguien de esa manera, pero de ninguna manera lo que toca es el silencio, el tabú. Hablar del suicido es fundamental para comprender, para crear lazos, sobre todo para reflexionar y preguntarnos las causas, las consecuencias, las implicaciones y, sobre todo, las razones por las que va a la alza en México y en el mundo.


Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada 40 segundo una persona se quita la vida en el mundo y se estima que casi 3 mil personas ponen fin a su vida diariamente. Pero esto no es todo, porque al menos de 20 que intentan suicidarse, uno logra su objetivo, entonces imagina cuántos lo intentan. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2016 se detectaron más de 6 mil 285 suicidios en México, lo que representa 5.2 muertes por cada 100 mil habitantes. ¿Y un año antes? Se registraron 2 mil 599 suicidios entre personas de 15 a 29 años. Un crecimiento descomunal.


Lo que sigue es no invisibilizar, se debe hablar de este tema aunque resulte incómodo o doloroso. Incluso la literatura puede ser una herramienta que ayude a revelar las emociones más viscerales en torno a este acto. A continuación, te compartimos el poema "Las palabras finales" un poema triste sobre el suicidio y el dolor inmenso que lo acompaña.





LAS PALABRAS FINALES


Y es que no es igual

ver el Sol brillar detrás de la ventana en la que cubres tu soledad

a jugar y saltar bajo los rayos iluminando tu mirada.


Quererte no es lo mismo que adorarme. Que aceptarme.

Me voy al final de la fila en la espera de aquello que un amor no me ha sabido dar.

Mantengo los puños cerrados por el dolor interno que no se quiere exteriorizar.


Y es que no es igual quedarme y soportar que irme y saberme cuidar.

Paso a paso en el perdido andar por aquellos rincones,

en la sombra de lo que no se busca aceptar,

cubro uno a uno los errores con mantas para dormir

como si con ello pudiera volver a reír.


Y es que no es igual llorar contigo que llorar junto a ti.

Me punzan los puñales que no me dejan descansar,

giro alrededor del colchón buscando un poco de paz, esa efímera tranquilidad.

Me arrastran las penas, me absorbe el hoyo negro del que no veo el final,

se abandona la esperanza de lograr disfrutar siquiera un poco.


El panorama de los pilares que sostienen mi cantar se caen sobre mí,

rompiéndome a llorar, ¿qué es esto?

Entre gritos ahogados decido callar.

Duermo, no descanso.

Me duermo y ya no despierto.


**


La soledad es el momento en el que descubrimos que no estamos realmente solos. El ruido y vertiginoso ritmo en el que vivimos a veces nos ahoga tanto que olvidamos vivir el presente, por esa razón te compartimos las 6 lecciones espirituales que aprenderás del aquí y el ahora.



TAGS: Nuevos poetas Nuevos escritores crowdsourcing
REFERENCIAS:

Arantza Herrera


Colaborador

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