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Lecciones que aprendimos de los poetas malditos y podemos aplicar cada día

Letras Lecciones que aprendimos de los poetas malditos y podemos aplicar cada día


Poetas malditos podemos ser todos en algún momento. Esas tardes grises que consisten en sentirse solo e incomprendido podrían ser el primer fragmento de nuestros días para desencadenar la creatividad y el ojo crítico que se necesita ante el mundo. Con tintes de melancolía y transgresión, en cualquier momento podríamos seguir los pasos de aquellos genios que revolucionaron el uso de la lengua como reflejo de un cambio sustancial y necesario en la existencia del hombre. Eso que crece con las figuras de la desesperación y el hartazgo puede convertirse en un impulso productor durante algún segundo del reloj, siempre y cuando se lea con atención la producción literaria de los mencionados escritores.

los poetas malditos - degas bailarinas blancas

Estos artistas, claro, obedecieron a sus adicciones, a una cierta locura, al crimen, la violencia y todo eso que se contrapusiera a la burguesía y al materialismo. Con una máxima fijación por la libertad y la provocación, los citados bohemios se valieron del tabú para producir metáforas y símbolos que pudieran transmitir la tragedia de habitar en un espacio que no estaba preparado para ser auténtico: el planeta común.

No necesariamente tenemos que emular sus actos; basta con leer sus poemas, con sentir sus palabras, para hallar una postura que ayude a la supervivencia o al rechazo de nuestro entorno. ¿Por qué no ser un poeta maldito cuando todos quieren ser un literato divino? Se necesitan agallas y muchas letras. Observa lo que dijeron ellos del pesar diario, entonces.


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Paul Verlain

"Tú crees en el ron del café, en los presagios,
y crees en el juego;
yo no creo más que en tus ojos azulados.
Tú crees en los cuentos de hadas, en los días
nefastos y en los sueños;
yo creo solamente en tus bellas mentiras.
Tú crees en un vago y quimérico Dios,
o en un santo especial,
y, para curar males, en alguna oración.
Mas yo creo en las horas azules y rosadas
que tú a mí me procuras
y en voluptuosidades de hermosas noches blancas.

Y tan profunda es mi fe
y tanto eres para mí,
que en todo lo que yo creo
sólo vivo para ti".

¿Qué podríamos retomar del pobre Lelian? ¿Qué se sustrajo de su lectura? Debemos amar de forma tan diferente como vivamos. Se demuestra cómo la vida en sí y uno de sus sentimientos fundamentales, el amor, es una mezcla exacta entre pasión, sarcasmo, burla y desafío. De nada sirve un romance cursi y cotidiano si es que ya se tiene consciencia sobre otros tipos de entrega.


los poetas malditos - degas bailarinas

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Charles Baudelaire

"Mi Pobre musa, ¡ay! ¿Qué tienes este día?
Pueblan tus vacuos ojos las visiones nocturnas
Y alternándose veo reflejarse en tu tez
La locura y el pánico, fríos y taciturnos.

¿El súcubo verdoso y el rosado diablillo
El miedo te han vertido, y el amor, de sus urnas?
¿Con su puño te hundieron las foscas pesadillas
En el fondo de algún fabuloso Minturno?

Quisiera que, exhalando un saludable olor,
Tu seno de ideas fuertes se viese frecuentado
Y tu cristiana sangre fluyese en olas rítmicas,

Como los sones múltiples de las sílabas viejas
Donde, reinan por turno Febo, padre del canto,
Y el gran Pan, cuyo imperio se extiende por las mieses".

No se debe permitir al miedo o a la impotencia entrar y corromper nuestro interior. Por el contrario, esa inspiración, ese golpeteo inquietante en el pecho, debe dejarse salir cuando éste lo decida, no cuando se analice; la represión y la mesura absurdas no pueden seguir ocupando un lugar privilegiado en cada rotación del planeta.


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Arthur Rimbaud

"¿Acaso no imaginas por qué de amor me muero? 
La flor me dice: ¡Hola! ¡Buenos días!, el ave. 
Llegó la primavera, la dulzura del ángel.
¡No adivinas acaso por qué de embriaguez hiervo! 
Dulce ángel de mi cuna, ángel de mi abuelita, 
¿No adivinas acaso que me transformo en ave 
que mi lira palpita y que mis alas baten
como una golondrina?".

La estupefacción y el asombro ante las emociones de la vida lo son todo. Para andar por la faz de la Tierra y vivir apasionadamente se debe estar conectado con la completud del cosmos, material o sobrenatural, y encontrar en cada rincón del planeta una nueva, propia e intrigante razón que sea suficiente en dicho cometido.


los poetas malditos - degas bailarina rosa

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Stéphan Mallarmé

"Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena
de todos los pecados de un pueblo que te ama,
ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena
bajo el tedio incurable que mi labio derrama.

Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.

Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,
con su esterilidad como a ti me ha marcado;
pero mientras tu seno sin compasión recata

un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,
pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,
¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!".

El diálogo interno es primordial en el afán de seguir. ¿Con qué? Es lo que menos importa; estar ya de por sí significa un gran esfuerzo la mayoría de las veces. El horizonte del porvenir se debe ver, sí con temor, pero sobre todo, con empuje. Siempre incierto, siempre apabullante, aunque nunca con paso más decidido que el nuestro.


los poetas malditos - degas bailarina flores

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Marceline Desbordes-Valmore

"He querido esta mañana traerte rosas; 
pero puse tantas atadas a mi cintura 
que los ajustados nudos no pudieron retenerlas. 
Los nudos se soltaron. Las rosas volaron al viento; 
se fueron todas al mar.

Se fueron con el agua para no volver. 
La onda pareció roja y como encendida. 
Esta noche, mi vestido está aún perfumado... 
respira en mí el fragante recuerdo...".


La pérdida, el desencanto y el recuerdo vacío o rencoroso pueden ser movimientos naturales ya incrustados en el corazón, pero no por eso un poeta maldito se va a detener; específicamente, no por ello te vas a frenar. El desprecio y la ira ocasionados por un mal recuerdo, incluso la sensación de haber sido abandonado, no va a detener un mundo de belleza en ti.


los poetas malditos - degas bailarina roja

Probablemente sea posible convertirse un poeta maldito sin la necesidad misma de escribir, quizá sólo basten ciertas posturas ante lo vivido como para mencionarse dentro de al grupo. En ocasiones, la poesía se da en el acto y en la mirada sin necesidad del papel. Y para ello, siempre deben estar presentes las enseñanzas de Verlain y compañía.


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Referencias: