Letras

Letras a Cd. Juárez

Letras Letras a Cd. Juárez

“Acá en el norte la vida sigue, a pesar de reinar la ley del oeste”. 
– María Barracuda (“Ciudad Juárez”) 

Una de las áreas metropolitanas más violentadas del país es Ciudad Juárez; sus ciudadanos han vivido y “convivido” con el crimen desde principios de los noventa. La actividad criminal, los carteles de la droga, miles de muertes, cerca de 600 feminicidios y al menos 3 mil mujeres desaparecidas son el saldo de esta frontera.

 

 

El pasado 1 de septiembre, el colectivo Escritores por Ciudad Juárez lanzaron un llamado a la solidaridad, invitando a cualquiera a mandar sus poemas o textos alusivos al conflicto que padece Ciudad Juárez. Estas lecturas solidarias al paso fronterizo, se celebraron en diversos pueblos y ciudades del mundo en representación de todo el pueblo mexicano y por extensión de cualquier rincón del planeta que sea víctima del miedo e inseguridad.

Esta es una breve selección de los poemas: 

"Yo nunca estuve en Ciudad Juárez"
Alice Llerena, Las Palmas de Gran Canaria 

Quizás el tiempo no me alcance
para pisar sus calles
ni tenga la ocasión de contemplarla
envuelta en polvareda que llega del desierto.
No escucharé el rumor del Río Bravo
ni sabré de un museo que me explique
por qué se llamó Paso del Norte
y dónde fue a parar su primer nombre.

Pero en esta ciudad en la que vivo
atravesada también por la calima
pienso en su muerte cotidiana y triste
y ruego cada noche por todas las mujeres
que no verán allí la luz del día.

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"A las muertas de Juárez" 
Elizabeth Rivera Andrew, California 

Mujeres que soñaron algún día
disfrutar de una vida venturosa
hoy descansan en una triste fosa
sorprendidas por una muerte impía.

Sin hacer distinción de las edades
cegaron sin piedad sus pobres vidas,
dejando sólo lágrimas y heridas
por tanta iniquidad y adversidades.

No podemos estar indiferentes
mientras no se castiguen delincuentes
que masacran mujeres sin piedad.

Levantemos unidos nuestras voces
condenando estos crímenes atroces
hasta que resplandezca la verdad.

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Sin nombre
Raúl Dávalos Arreola, Morelia, Michoacán

Estoy tomando una cerveza
por la radio escucho las noticias
más muertes
más jóvenes desaparecidos
en la frontera.

Al exprimir un limón
una gota cae en mis ojos
y lloro sin querer,
porque si quisiera hacerlo.
lloraría de rabia
por esas muertes
que su único pecado
fue nacer en la miseria
y lloraría de impotencia
por el valemadrismo
de las autoridades
que nada les importa
ellos no han aportado
ninguna víctima
a la cifra en aumento
¿por qué?
porque traen
un ejército de guaruras.

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Sin nombre
Pilar Martínez, Burgos, Castilla y León 

Yo también llevaría una flor a la tumba de mi madre, si supiera donde está enterrada.
La última vez que vi a Zulema -mi madre- fue subida en un coche negro a cuyo volante estaba un fornido conductor. Como compañeras de viaje, a ambos lados, Marina y Rosario. Muy contentas las tres. Habían encontrado un buen trabajo, según ellas. Zulema, se asomó por la ventana y me sopló un beso. Marina y Rosario me saludaron con la mano, alegres. De eso hace mucho tiempo, sus noticias fueron más bien escasas. Después, nada.
Aquí, existe un lugar maldito; lugar, donde cada día aparecen mujeres, mujeres sin vida, junto a sus ilusiones sepultadas, bajo un montón de tierra.
A Rosario, la compañera de mi madre la encontraron bajo un montón de piedras. Desde entonces el miedo de que a mi madre le pasara lo mismo se ha vuelto mi compañero. Mi peregrinar hacia ese sitio macabro para buscar la tumba de mi madre es la única razón de mi vida en este caminar constante. Los sentimientos se agolpan en mi corazón, el terror me paraliza cuando pienso que algún día... que un día puedo encontrar allí a mi madrecita. Pero a veces deseo encontrarla para que esta angustia que me está comiendo se acabe y pueda al fin darla el descanso que todo muerto merece.
Quiero soñar que este horror no es real, quiero pensar que mi madre está viviendo feliz y volverá a casa para estar siempre juntos. Pero es sólo un sueño. Mientras el poder y el dinero imperen juntos, el infierno en el que nos movemos no acabará. Desde Ciudad Juárez, donde la lucha por el poder y el dinero es lo único importante. Grito desde lo más profundo de mi ser y quisiera que este grito se expandiera por el universo, se oyera hasta el último rincón de la tierra: nos secuestran, nos entierran, nos matan.

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"El sicario"
Aquiles García Brito, La Isleta 

Tiempo ha, 
te presentaste 
para mostrarme qué se interponía 
entre yo y las mujeres. 
Maté a mi padre. 
No fue impune, pues dejé de ser niño. 

Después, 
arrastraste cadenas ante mi 
y maté un policía que llevaba muy dentro, 
al fondo. 
Hoy tengo conocidos en el cuerpo 
y veo la cosa de otra manera, 
no tan estricta. 

Ahora vuelves, 
muestras tus ojos de novillo 
señalando con un círculo el mapa. 
Preparo el arma contra Nestor, 
que arenga 
<< nadie, pues, tenga prisa 
hasta dormir 
con la esposa, la hermana 
o la hija del vecino>>. 

En el futuro 
seguiré asesinando a los deiformes 
que hieren de lejos, 
desde muy lejos, 
en este caballo de Troya.

 

Fotografía: Gonzálo Ortuño (Periodistas de a pie)


Referencias: