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Cuento para los que dejaron de creer en la amistad, el amor y el sexo

28 de septiembre de 2018

Janeth Quintero Onofre



Te compartimos "Letras de verano", cuento sobre la soledad y el amor para todos aquellos que dejaron de creer en las mentiras que nos decimos para tratar de ser felices.





LETRAS DE VERANO


Pienso por un momento. Me pierdo en mis pensamientos. Intento sentir mis recuerdos. Quiero comprender mi existencia. Y ahí lo encuentro de nuevo a él. Siempre está presente. ¡Sexo! Una palabra curiosa y divertida. Prefiero no hablar de mis hobbies por el momento; al menos no de todos, y específicamente no de este. No recuerdo el nombre del último chico, y creo que por obvias razones tampoco de los anteriores. ¿Hablar sobre el amor? Interesante. Sin embargo, dudo que sea la mejor idea. A lo largo de los años una gran cantidad de personas han definido al amor de forma diferente. Pienso honestamente… ¡que todos mienten! ¿Por qué? Pues… porque no lo entienden.


¿Que si yo lo entiendo? No, para nada; creo que nadie lo entiende. Durante toda mi vida, he visto que el concepto del tan desvitalizado sentimiento, se basa en el hecho de encontrar a la media naranja que cuidará de tus días. "Patrañas de la mercadotecnia", pensé por un momento. Honestamente no me interesa seguir con este tema. Yo… sólo amo mi vida. Por lo general, soy un alma libre que va en búsqueda de una nueva aventura, nuevos lugares, nuevas personas. Tengo como costumbre mudarme cada dos años y cambiar de estilo de vida. No me gusta vivir atada a las personas sentimentalmente, el último amigo que tuve se resistió a mudarse conmigo a mi nuevo hogar; maldito gato.


¿Por qué no creo en el amor? No es que no crea; pero, repito, tanto se ha malinterpretado el concepto por años, que el real es desconocido. Pero, sin duda, si quieres saber por qué soy así, es porque soy joven, no quiero compromisos de ningún tipo a esta edad, en la que quiero descubrir el mundo, en donde evito toda clase de ataduras para poder cumplir con mis metas. ¿Que si no le temo a la soledad? He vivido sola toda mi vida, sin lazos altamente estrechos. No soy la chica convencional que ha crecido viendo la vida color de rosa, me he hundido en mi mundo, que es desconocido e incomprensible para otros. ¿Que si me he enamorado alguna vez? Bueno, creo que siguiendo el concepto de enamoramiento que tiene la sociedad, sí; no resultó nada bueno. Era amor correspondido a medias, y es el único nombre que recuerdo a la fecha. Era especial, pero no real. ¿Qué pasaría si me enamorara una vez más? No quiero pensar en eso, tampoco que ocurra. Sé que el destino es traicionero, pero creo que evitaré a toda costa eso. Simplemente no puede ser.


¿Familiares? Visito a mi abuela cada fin de semana, de mi madre no sé nada desde que partió rumbo a su estrella favorita, mi padre vive en algún lugar del planeta; al menos eso es lo que quiero pensar. ¿Hermanos? Con trabajos existí yo, parto difícil. ¿Curiosa yo? Soy extraña, no finjas estar de acuerdo con lo que estoy diciendo, sabes que en parte tengo razón. Es lógico que no compartas mis pensamientos, actúas y piensas bajo tus propias necesidades, no sobre las mías. Pero, en fin, son las respuestas a lo que me has estado preguntando.


¿Que sí creo en la amistad? Honestamente no, la gente traiciona, lastima, juega bajo sus propias reglas. Siempre una de las partes no dudará en herir a la otra. Creo que muchas personas creen tener mejores amigos, yo digo que son compañeros de vida que llegan en un momento, aprendes algo de ellos y luego cuando no tengas más que aprender, se van. Nunca he tenido una amistad tan estrecha. Mi abuela era enfermera y residía en hospitales de diferentes ciudades, desde pequeña me mudaba constantemente, y a la fecha lo hago. No me da tiempo de conocer a alguien, ni de que me conozcan. Nunca tuve una mejor amiga con quien pasar todas las tardes jugando o hablando de chicos en la adolescencia. Yo era del tipo de niña que la hablaba con el gato del vecino.


¿Que te compadeces de mí? No lo hagas, no sirve la lástima conmigo, así soy feliz. En ocasiones llegué a querer ser normal, y vivir conforme la sociedad estipula que se debe vivir. Pero soy ermitaña, no tengo remedio; así me tocó vivir a mí. He conocido una gran cantidad de personas que lo han hecho toda su vida y son felices con eso. ¿Que cómo me veo de vieja? Curioso, creo que me veo sentada en el sofá viendo cómo la lluvia cae y humedece la tierra, la ventana se empaña ligeramente y un pequeño gato ronronea sobre mis piernas. En ocasiones discutiendo con el vecino sobre la edad, las estrellas y la vida misma, hablando sobre cómo queremos morir y si creemos en la vida después de la muerte.


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La soledad es el momento en el que descubrimos que no estamos realmente solos. El ruido y vertiginoso ritmo en el que vivimos a veces nos ahoga tanto que olvidamos vivir el presente, por esa razón te compartimos las 6 lecciones espirituales que aprenderás del aquí y el ahora.



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Janeth Quintero Onofre


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