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LETRAS

El libro que te mostrará cómo es la mente de un psicópata asesino

Hay muchas razones para convertirte en un asesino y la mayoría de ellas se encuentra en las cosas más simples...

Estar vivo es una basura. No importa el cristal con que se mire, el día a día siempre termina decepcionándonos apenas ponemos un pie fuera de la cama. Nos decidimos a salir pensando que somos la personificación de Gregorio Samsa de la Metamorfosis de Kafka, vamos por el mundo sintiéndonos esas cucarachas nada especiales que en cualquier momento podrían ser pisoteadas sin que su muerte afectara en algo a este maldito mundo. Lo cierto detrás de todo esto es que probablemente todas las vidas aparentemente exitosas que rodean a la nuestra, sean también las de un grupo de cucarachas sin muchas esperanzas de superar su condición de inmundicia.

 

Conforme avanza el tiempo, el ser humano se da cuenta de la farsa existencial vestida de trajes y montada en autos costosos. No importa cuán tercermundista sea un país, siempre hay un lugar para esa opulencia que a más de uno hace sentir inferior. Sin embargo, vale la pena preguntarse si en realidad es posible sentirse bien a partir de la degradación del otro. Económica, social e incluso sexualmente el hombre tiende a explotar a sus semejantes con el único fin de encontrar la superioridad.

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Toda esta absurda lucha de poderes comienza a convertirse en una total locura dentro de la mente tanto de quien la provoca como de quien la padece; al menos eso es lo que el atormentado Patrick Bateman nos muestra conforme avanza la trama de American Psycho, novela de Bret Easton Ellis y publicada en 1991. El personaje principal de esta historia no es la personificación del hartazgo ante una vida que para muchos parece perfecta; mujeres, autos, dinero y vicios como una señal de opulencia  que se contrapone al deseo de ser realmente amado.

 

Uno de los momentos clave en el libro es cuando Bateman enuncia: «sólo quiero que me quieran», justo después de eso comienzan a enumerarse una serie asesinatos narrados con tal precisión que parecen transportarnos a una novela de León Tolstoi, debido a la extensión y el detalle con que es descrita una escena, espacio o un simple objeto. Ya sea por una cuestión de estilo o como un recurso insertado conscientemente por el propio autor, la obra es un retrato fotográfico de la escena de un crimen. Este especial cuidado hacia el detalle revela al mismo tiempo el ritmo de pensamiento de un psicópata y potencial asesino que al parecer no busca otra cosa más que dejar de lado el asco que siente hacia una sociedad sin otro futuro más que el consumo.

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American Psycho es el pretexto justo para reafirmar lo evidente: vivimos en una sociedad que se derrumba tratando de sobresalir. El libro, más allá de hacer un a breve semblanza de la vida de un asesino, sirve como una denuncia hacia la vida citadina de finales de los ochenta, en donde existe una clara exaltación hacia la basura en la que nos hemos convertido en busca de una vida digna que, dicho sea de paso, nunca llegará 

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