10 libros que muestran las oscuras perversiones de un asesino serial

Martes, 24 de octubre de 2017 16:57

|Diego Cera

Hay muchas razones para obsesionarnos con las historias de detectives, pero para poder entenderlas es necesario adentrarnos, por lo menos una vez, en la mente de un asesino.


¿Quién no soñó con gritar frente a un tablero «lo hizo el coronel Mostaza con un candelabro en la biblioteca»?


Quienes son demasiado jóvenes para recordar los comerciales del juego de mesa Clue, probablemente la frase les sea completamente ajena; no obstante, a quienes aún se nos ilumina la mirada al pensar que podríamos ser nosotros quienes resolvamos el oscuro misterio del asesinato del Dr. Black, seguramente no dudaremos ni un instante en aceptar que fue ese ─no tan─ inocente juego el que nos hizo acercarnos a las novelas de detectives.



Construir junto con un autor los hechos que llevaron a un individuo a cometer un atroz crimen simplemente es una idea atractiva por donde se le mire. Metafóricamente nos llenaremos las botas de lodo, recogeremos pistas y nos pondremos borrachos ante la desesperación que provoca no encontrar un posible móvil que una a las víctimas... es decir, inconscientemente nos convertiremos en los Sanchos de estos atormentados Quijotes de la ley, que tratan de encontrar el origen de un crimen que, a grandes rasgos, podría parecer perfecto y que aún así está lejos de serlo.


Pero, ¿qué pasaría si en lugar de ayudantes fuéramos los obstáculos? Es decir, en lugar de Sanchos, ser los molinos causantes de todos los problemas... Una de las cosas que incluso el detective más experimentado de la literatura ignora es ponerse en el papel de los asesinos, asunto pasado de largo pero de suma importancia para resolverlo todo. Comprender la oscura mente de un asesino puede ser la clave para resolver un crimen aparentemente imposible; sin embargo, no es tan fácil como suena. Al igual que policías y detectives, los criminales tienen diferentes perfiles que ni siquiera todos los escritores del mundo podrían retratar por completo. Sin embargo, ese no es obstáculo para que nos entreguen a los que probablemente sean los más comunes en las portadas de los diarios...


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From Hell (1999)

Alan Moore



Con todo el genio y el especial cuidado que Moore tiene a la hora de diseñar sus personajes, esta novela gráfica además de escenarios y personajes bien definidos cuenta con la presencia del asesino en serie por excelencia: Jack "El Destripador". Entre sus páginas veremos al inspector Frederick G. Abberline intentando descifrar el misterio del famoso criminal londinense, basándose en detalle tan pequeños que en realidad esconden todo un banco de datos acerca de la identidad del psicópata.


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El coleccionista (1963)

John Fowles



Fowles es ya un autor consagrado en cuanto a novelas de misterio y asesinatos. Sin embargo, la peculiaridad de esta novela es que no nos entrega al asesino desde el principio, el lector debe descubrirlo conforme avanza la trama. Podría ser cualquiera de los personajes, sin embargo, quien sea observador podrá identificar a un solo sospechoso a quien seguirá sin descanso; es precisamente este ejercicio el que le dio un giro completamente novedoso al texto tras convertir a lector en un cómplice más.


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El asesino dentro de mí (1952)

Jim Thompson



No hay ser humano que pueda escapar de la maldad que se esconde dentro de nosotros como una marca de nacimiento difícil de eliminar. Un retrato de este rasgo tan humano es el que vemos en el personaje de Lou Ford quien, a pesar de ser la viva imagen del policía recto y de buen corazón, escode dentro de sí el perfil de un asesino potencial que espera el incentivo más pequeño para desatar su ira en contra de quien probablemente no lo merece.


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Barba Azul (1659)

Charles Perrault



Podríamos decir que éste es el primer libro sobre asesinos en serie de la historia. "Barba Azul" es un noble pero sanguinario caballero quien tiene un concepto demasiado torcido acerca del amor, o al menos eso es lo que nos hace pensar en cuanto nos damos cuenta de que todos sus matrimonios terminan en un asesinato. Al mismo tiempo es una de las primeras novelas en donde la figura de la heroína es indispensable, en este caso es la nueva esposa quien descubre los crímenes del sanguinario hombre.


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Mademoiselle de Scuderi (1819)

E. T. A. Hoffmann



Un trauma alrededor del sexo y una obsesión enfermiza con su madre son los factores que connotan la locura en la retorcida mente de un joyero que gusta de asesinar a toda persona que decida comprar uno de sus bijoux. Hoffmann, a quien todos consideran el maestro del romanticismo gótico alemán, es además uno de los padrinos del mismo Poe; con esas credenciales, cualquier novela es garantía de éxito.


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Psycho (1959)

Robert Bloch



La novela que le dio origen a la famosa película homónima de Alfred Hitchcock fue escrita cuando, después de leer el periódico, Bloch se encontró con la historia de un asesino en serie que vivía a unas pocas cuadras de su residencia. Asombrado de lo cerca podemos estar de un asesino sin percatarnos de ello, el autor puso manos a la obra para construir la que sin duda sería una de sus novelas más recordadas y no precisamente por el trabajo de Hitchcock del cual, dicho sea de paso, inventó la escena de la ducha.


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Exquisite Corpse (1996)

Poppy Z. Brite



Es común que los asesinos y psicópatas sean descritos como monstruos física y mentalmente; sin embargo, Brite ha hecho que al menos la imagen de estos individuos sea revalorada al presentarnos a un par de asesinos acompañados de un niño vietnamita que es pintado como la criatura más hermosa del mundo. Además de los personajes, otro de los motores para la trama de esta novela es el arte, no en vano el título hace referencia al juego inventado por los surrealistas en 1925.


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Desde mi cielo (2002)

Alice Sebold



Después de saber que la autora fue víctima de violación apenas entró a la Universidad, será totalmente comprensible que esta novela no se centre en la figura de un asesino per se, sino en la de la víctima. La narradora que fue violada y asesinada construye la historia desde una especie de limbo en el que puede ver todo lo que hacen tanto su familia como su asesino.


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El perfume (1985)

Patrick Süskind 



Al igual que Psycho, esta es una novela que ya no necesita presentación. Se trata nada más del libro que le dio origen a la película de 2006 dirigida por Tom Tykwer. Para quienes no tienen la menor idea de lo que estamos hablando, basta con decir que el motivo por el que el criminal de esta novela decide llevar a cabo atroces homicidios es para crear "la fragancia perfecta" y que el mundo despierte su sensualidad sin ningún tipo de ataduras.


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Gilles & Jeanne (1983)

Michel Tournier



Tournier, considerado uno de los mejores escritores franceses de finales del XX, nos regala el perfil del asesino en serie tradicional, Gilles de Rais, un personaje histórico que estuvo directamente relacionado a la legendaria Juana de Arco y que se convirtió en el primero que cumplió con las características para convertirse incluso en referente para la creación del personaje de Barba Azul.


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Pensar en el asesino y ser el mismo puede ser una tarea complicada, incluso una de las cargas más grandes mientras se lee un libro. No obstante, es algo a lo que un lector de novelas policíacas se tiene que enfrentar para aumentar sus habilidades, y llegar al punto perfecto en el que ya nadie pueda engañarlo como a los detectives que durante años sólo había visto retratados en papel y que a partir de ese momento, por fin, verá en el espejo.

Diego Cera

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Articulista Senior
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