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Autodefensas y guardias civiles, cuando el gobierno no es capaz de asumir el trabajo

Letras Autodefensas y guardias civiles, cuando el gobierno no es capaz de asumir el trabajo

Cada vez más los casos de ciudadanos que hacen justicia por su propia cuenta, exponiendo su descontento con el gobierno que los representa, pues la inseguridad, violencia y pobreza siguen en aumento.

Texto por Diego Vivian Alonso


Fue hace menos de una semana cuando pobladores de San Juanico en el Estado de México tomaron la carretera México-Pachuca bajo el grito de “¡justicia! ¡justicia!”. La ira de los pobladores se desató en la zona después de la incursión de un contingente de la Secretaria de Seguridad Pública de la Ciudad de México que arremetió contra los pobladores de San Juan Ixhuatepec. El paso de la policía capitalina dejó hombres golpeados e inconscientes, aparadores rotos y coches apedreados. Los pobladores, ante la ausencia de las autoridades municipales de Tlalnepantla, decidieron bloquear el paso, quemar patrullas, llantas y otros coches.


Este incidente se une a una larga lista —que crece a pasos agigantados— de acciones de justicia por parte de la ciudadanía. Este año destaca el linchamiento de dos presuntos secuestradores en Acatlán, Puebla, y, en otros años, el famoso caso del “Justiciero de la Marquesa”. Estos actos de ira descontrolada han sido ocasionados por un descontento latente en contra del Estado mexicano y su fallida estrategia para controlar la violencia.



El Estado mexicano no sólo no ha sido capaz de otorgarle seguridad y prosperidad a la ciudadanía, sino que el sentimiento de inseguridad, como los delitos por parte del crimen organizado, han aumentado hasta niveles exorbitantes en los últimos años. Falta ver los registros del 2017, el año más violento en las últimas décadas, para saber qué tan lejos ha llegado la violencia. Este 2018 no promete mucho, pues ha reflejado un aumento en varios de los delitos de alto impacto en los primeros seis meses. Tal es el caso de los feminicidios y homicidios a manos del crimen organizado. 


Lejos de cualquier problemática existente en los gobiernos federales y estatales, como la corrupción y la impunidad, este problema coincide con la ineptitud del gobierno para transformarse en un Estado contemporáneo. La burocracia dentro del Estado corresponde a tiempos que no son reales para la era. Es un ritmo infinitamente más lento del real, que es aquel que la población necesita, quiere y exige. Los períodos estatales no corresponden con el compás social, y el gobierno vive en una burbuja temporal donde piensan que siguen siendo ellos los que llevan el cronómetro en la mano. El gobierno mexicano sigue preocupándose por llenar el papel verde con tinta negra y el blanco con azul cuando eso es algo intrascendente para la población que necesita acciones y resultados.


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Podemos ver esta desconexión entre los tiempos del Estado y los de ciudadanía en la cifra negra: la cantidad de delitos no denunciados o que no existió Carpeta de Investigación. Esta medición ha ascendido hasta un 93.2% a nivel nacional, y peor aún, en el 55.9% de los casos denunciados la investigación no continuó o no presentó ningún resultado. Estadísticamente, esto simbolizaría que solamente existió una investigación con resultados en menos del 3.0% de los casos. La principal razón para no denunciar es que la gente lo considera como una pérdida de tiempo, acompañada de la desconfianza en la autoridad y el miedo a repercusiones y extorsiones. 


Esto lo único que acentúa es la desconexión entre el Estado y la población civil, ocasionando que la población se sienta abrumada para enfrentar los problemas de inseguridad. Al sentirse abandonados por su gobierno, y sumergidos en la desesperación y desolación, los pobladores han buscado diferentes salidas para el problema de inseguridad.


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Los linchamientos que se han registrado recientemente, son sólo uno de lo síntomas, sin embargo, existen otras formas de justicia organizada en el país, como las autodefensas michoacanas y las guardias civiles de Guerrero, que sirven como proyectos paralelos al Estado. Estos modelos paralelos proponen un Estado de derecho alterno: pequeños estados con un orden y una imposición de poder diferente a la del gobierno mexicano. Estos microestados se insertan en un contexto social de sentimiento compartido donde la gente entiende las razones por las cuales los ciudadanos se levantan en contra del gobierno. Un ejemplo de esto lo podemos ver en los actos perpetuados por los justicieros en los camiones: una persona es la que dispara o asesina al ladrón, pero los demás la ven y no la denuncian. 


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Si el gobierno no es capaz de asumir el trabajo y solventar los diferentes problemas que aquejan a la sociedad, y si no logra que la ciudadanía se sienta representada por el Estado mexicano, la población encontrará salidas diferentes a las propuestas en el Estado de derecho. De esta manera, la gente podría intentar aplicar modelos de justicia alternos al sistema federal. Avistando un problema más grave: la desconexión Estado-ciudadanía, que puede llevar a la creación de microestados ingobernables por la administración mexicana, como lo son las autodefensas y las guardias civiles.


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