Si llegamos a esos extremos es porque nos provocan

Miércoles, 14 de junio de 2017 11:34

|Cecilia Cabrera



Cecilia Cabrera vuelve al ruedo con otra historia en clave de humor y misterio que expone un universo de personajes muy pintorescos y la idea de que a veces ignorar es sinónimo de bienestar y tranquilidad.


alma vieja nadie te entiende


Curiosa coincidencia

Hay cosas que prefiero no saber. No entiendo a esa gente que se quiere enterar de todo y se la pasa preguntándole al resto cosas de su vida. Yo siempre digo que tengo sólo un giga de capacidad de memoria. Así que, encima, tengo que ir borrando información para que me quede espacio para recuerdos nuevos. Además, a mí no me gustan los chismes, porque te roban energía.


perdonar una infidelidad amor


Dicho esto, debo decir que una vez vi entrando a su casa a un hombre que no era su marido. Sé que no lo era porque él en esa época vivía todavía en Buenos Aires. Era de noche esa vez que lo vi. No sé qué habrá ido a hacer a esas horas. La primera vez que lo vi fue el 6 de junio. Me acuerdo porque justo coincidió con que Rubén, mi marido, empezó a hacer los viajes para hacer las changas que le encargaba el hermano. El tipo entraba por la ventana esa que da al pasillo. Fíjese que hay un cajón de cerveza para usar de escalera. Esos días los perros dormían dentro de la casa. Obviamente para que no ladren en el patio. Nuestras casas están pegaditas, imposible no verlo, a pesar de que están crecidos esos arbustos. No es que yo sea chusma, es que tengo que cuidar de la seguridad de mi hogar cuando no está mi esposo para protegerme.

Y por las fotos que Nadia está publicando últimamente en Facebook se nota que cada vez sale más de fiesta, postea fotos en los boliches todos los fines de semana.


como facebook destruye tu vida


Igual se sigue ocupando de sus hijos, los lleva a la escuela, venden alfajores para el viaje de séptimo del mayor, le hace la ropa para los actos, para las actuaciones. Pero ella está distinta.  Se viste diferente, usa otros colores, ropa más moderna.

No quiero con esto sugerir que ella tenga la culpa. Algo habrá hecho el señor también, supongo. Las mujeres somos sensibles y si llegamos a esos extremos es porque nos provocan. Su marido quedó sin trabajo y quiere venir a dar órdenes en la casa. Ella estaba acostumbrada a verlo una vez al mes nada más. Yo la entiendo en ese sentido. Y Nadia es una mujer muy apasionada, además. Seguro que lo habrá descubierto con la mano en la masa. El tipo se la pasaba con el celular todo el día. Seguro habrá estado con el Tinder ese. Nadia es moderna, pero no le gusta que se aprovechen de ella. No le van los vividores, seguro, como a ninguna mujer. Yo tampoco me bancaría que Rubén se tire canitas al aire. ¡Qué crisis de los cuarenta ni qué ocho cuartos! Encima que tengo que sostener todos los gastos de la casa porque él perdió el trabajo.


fotografias de la vejez ventana


De noche yo no veo bien, así que nunca lo reconocí al tipo que entraba. Qué me iba a imaginar que era el mismísimo Rubén. Años sin trabajo estable el tipo, y una bancándolo, por el amor y el qué dirán y el muy desgraciado, ni un cachito de consideración. ¿Qué le costaba buscarse una que viviera más lejos por lo menos? No, el muy atorrante hasta para eso era perezoso, me dije a mí misma y me saqué. Lo empecé a vigilar y coincidía que cada vez que él tenía un viajecito de “negocios”, yo veía la sombra del tipo entrando a la casa de la vecina. Hasta que un día no aguanté más y fui con mi mejor cuchillo de cocina y me juré que al ingrato lo castraba esa misma noche. ¿Qué me iba a imaginar yo que Nadia y el marido estaban haciendo juegos de roles para renovar la pareja?... Y bueno, así son las coincidencias.


Cuarto de interrogatorio


El detective Giménez cerró la puerta de la sala de interrogatorios detrás de sí, miró a su superior y le dijo:

—Nos ahorramos tener que llevarla al detector de mentiras. Por suerte le gusta hablar a la doña. El estado se ahorró unos pesos.

***

Siempre hay más, aunque no puedas verlo. Las imágenes se revelarán detrás de las ideas, que a su vez se revelarán por medio de las palabras.

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