Letras

Lo surreal en Murakami

Letras Lo surreal en Murakami

Si se pudiera describir con palabras algunas de las obras de Haruki Murakami, muchos dirían: lugares cotidianos, triángulos amorosos, sexualidad, erotismo, amor no correspondido entre mujeres inadaptadas y hombres solitarios; seres humanos importantes en la vida del narrador omnipresente que se van, que ya no existen, que viven dentro de los sueños, de las alucinaciones o tal vez en otro plano.

 

Dentro de las obras de Murakami existen elementos surrealistas, como la exaltación de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica de los personajes. En Sputnik, mi amor (novena obra del autor) otro mundo paralelo al nuestro es donde presencias oníricas muestran lo que el ser realmente desea. La percepción de la realidad según cada personaje hace que la historia se vaya haciendo cada vez más personal y surreal.

 

 

“La mente de Myu quedó en blanco. Yo estoy aquí, contemplando mi habitación con los anteojos. En la habitación, también estoy yo. Myu enfocó una y otra vez los anteojos. Pero aquella mujer, por más que mirara, seguía siendo ella”. (pág. 181)

 

Sputnik, mi amor (1999) describe paso por paso cómo un profesor de primaria (narrador) se enamora de su amiga Sumire, mientras que ella siente amor intenso por Myu, una empresaria mayor que ella con la que comienza a trabajar y a viajar por el mundo. La soledad del narrador, la duda del deseo sexual de Sumire y las ansias de amor de Myu, entre otras preguntas y cuestiones que van surgiendo conforme uno va leyendo, son la columna vertebral del libro.

 

 

“Después, aún me queda una duda. Si esta orilla en la que Myu está ahora no es el mundo de su imagen real original (es decir, si esta orilla era la orilla opuesta), ¿quién diablo soy yo, qué hago aquí compartiendo simultánea e íntimamente mi existencia con ella?”. (p 190)

 

 

Al mismo tiempo que lo surreal invade la mente, pone en duda la existencia de los personajes y la realidad misma; es aquí donde la filosofía se hace presente. ¿Qué hago aquí? ¿A dónde voy? Preguntas simples que nunca se contestan, es un ir y venir de dudas sin respuesta que hace girar la mente del personaje principal.

 

André Breton describe que el surrealismo “más que un movimiento artístico o literario es un proyecto de vida”; implica una teoría de vida, de la imaginación hasta de las relaciones entre el hombre y el mundo. El surrealismo da libertad a los sentimientos más profundos y arraigados del hombre y contempla esa liberación mediante la superrealidad en la que cada hombre es capaz de sumirse, sin temor, y escapando de todas esas trabas impuestas por la sociedad.

 

Los textos de Sumire, la alucinación de Myu en la noria sobre ella misma, el insaciable deseo sexual que el protagonista tuvo la última vez que vio a Sumire, son proyecciones oníricas que, según el surrealismo, son liberados por la mente del hombre.

 

Dentro del psicoanálisis, las alucinaciones son mecanismos de defensa para evitar la censura del super yo. En este caso, la proyección onírica más representativa en Sputnik, mi amor es cuando Myu se enfrenta a un sentimiento que a ella le parece impuro, por tanto, es inaceptable. La alucinación consiste en proyectar el deseo de su inconsciente que produce ansiedad fuera de sí mismo.

 

 

“A decir verdad, en aquellos instantes yo no pensaba en varias personas. Pensaba sólo en Sumire. Ni pensaba en ellos que estaban allí, ni en nosotros. Sólo en Sumire, que estaba ausente”. (pág. 234)

 

En la obra, Haruki Murakami apuesta por un final abierto, donde la pregunta no es ¿qué le sucedió a Sumire? o ¿en dónde está?, sino más bien, ¿qué empuja a Murakami a desaparecerla? No resulta necesario contestar ninguna de las tres preguntas, pero es fundamental cómo el autor juega con el misterio y el suspenso en sus libros.

 

El surrealismo dentro de sus obras es parte de su estilo que, junto al misterio y el suspenso, juega con la mente del lector, evitando que caiga en la obviedad, a pesar de que la mayoría de las veces el argumento es repetitivo.

 

Para muchos, los libros de Murakami están cargados de temáticas banales y lugares comunes, son catalogados como literatura pop. Para otros, sólo son un bestseller más. En este caso, Sputnik, mi amor no es un bestseller (aunque el argumento es muy parecido a Norwegian Wood), sino que es una novela que no responde a lo que busca el lector contemporáneo: el final feliz, “…y todos vivieron felices para siempre”.

 

 

Bibliografía:

Murakami Haruki, Sputnik, mi amor, 1999. 3º reimpresión junio 2011, MaxiTusQuets Editores. Traducción: Lourdes Porta y Junichi Matsuura.


Referencias: