Los enviados de Dios

Los enviados de Dios

Por: Sergio de la Fuente -

poesía mexicana
Dios marchito, justicia divina del modo más violento

persecuciones de hambre y venganza

de encuentros fortuitos, incertidumbre y desesperanza

con la mirada podrida pero de nuestros fluidos sedientos,

cuando el cielo se consuma se tornará

en cementerio; la lluvia nos matará a todos

y los muertos caminarán entre nosotros.

Ya no habrá justos; todos somos pecadores,

se escuchan gritos y sangre en el pavimento

brotarán los olvidados y enterrados en el tiempo

restos de epitafios, hedor funesto que no se disipa con el viento

de nuestros crímenes no quedaremos impunes

ni de todo el mal que hemos creado

un ser supremo a enviado a los no-muertos

consumen pecados, somos su alimento.

Referencias: