Los escritores y sus cocteles

Los escritores y sus cocteles

Por: Luz Espinosa -

Grandes escritores se han envuelto en sustancias que han delineado su vida y obra. Novelistas y poetas han tenido sus “arranques” literarios bajo la influencia de las drogas y el alcohol. Jean Cocteau, Anne Sexton y Stephen King son algunos de los escritores cuyas obras forman parte de lo más destacado de la literatura; al mismo tiempo en que sus vidas se distinguen como tormentosas y llenas de excesos.

Es verdad que algunos de los grandes escritores cayeron en los excesos y que esto no impidió que abandonaran su trabajo literario, pero  también es cierto que algunos supieron mediar su gusto por el alcohol y disfrutar éste en una dulce bebida refrescante: los cocteles, bebidas que gracias a su ornamento,  adorno y decoración, dejan en claro que beber también puede ser un arte.

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El alcohol es la anestesia que nos permite soportar la operación que es esta vida, siempre y cuando se haga con medida y por esta razón te presentamos una pequeña lista de los cocteles favoritos de algunos escritores, bebidas que, gracias a su preferencia, también ocuparon un sitio especial en algunas de sus mejores historias:

Truman Capote

destornilladro

Alcohólico y drogadicto, autor estadounidense de importantes novelas como A sangre fría y Desayuno con diamantes, Truman Capote era amante de “el destornillador”. El autor jamás ocultó su gusto por  el alcohol, y durante algunas de sus entrevistas le gustaba afirmar que “Esta profesión es un largo paseo entre copas”. Para preparar la bebida favorita del autor de A sangre fría debes  verter en un vaso alto lleno de hielo dos medidas de vodka, cinco de zumo de naranja y agitar.

Charles Baudelaire

absenta
Encabezó el movimiento de los “poetas malditos”, caracterizados por sus hábitos llenos de excesos y sus alusiones a temáticas relacionadas con la muerte y la decadencia. El escritor fue adicto al opio y al alcohol, en especial a la absenta, un potente aguardiente que se prohibió en algunos países y en aquello en lo que se restringió, se sustituyó con el sazerac, que fue el primer coctel que se vendió embotellado.

Para preparar la bebida del poeta maldito, primero  debes llenar  de hielo un vaso bajo, coloca en otro un terrón de azúcar con tres gotas de amargo de Peychaud y machacas todo.  Añades whisky y media cucharadita de sirope de azúcar. Vacía el vaso con hielo para verter un chorro de absenta, agita, y tras remover la mezcla del otro vaso, lo viertes  en el vaso impregnado de absenta.

Roberto Bolaño

charro negro

El detective salvaje, Roberto Bolaño, gustaba de disfrutar el charro negro, coctel que aparece en dos de sus cuentos: Putas asesinas y Llamadas telefónicas. Para preparar la bebida favorita del infrarrealista que acostaba tardísimo y decía que, antes de pensar, ya estaba escribiendo,  y a quien  le pasaba un fenómeno muy raro porque el lápiz se le movía antes de que pudiera elaborar las frases” debes hacer lo siguiente: un vaso largo y estrecho cuyo borde debes impregnar de lima para escarcharlo con sal, coloca hielo picado en una coctelera y añade, en igual medida, tequila, Coca-cola y zumo de lima. Agita y listo.

Ernest Hemingway

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El carácter nostálgico lo condujo al alcoholismo. Terminó con su vida en julio de 1961, tras dispararse con una escopeta. Testimonios narran que entonces se encontraba lleno de melancolía y con el hígado desecho a causa de su adicción.  Pero en vida el autor de El viejo y el mar, disfrutaba tomar  daiquiri, bebida que junto con el mojito, son los cócteles más famosos originados en Cuba. Hemingway  acuñó la célebre frase: “Mi Mojito en La Bodeguita, Mi Daiquiri en el Floridita”. Y aunque sea uno de los combinados con más adeptos del mundo, fue el Premio Nobel de Literatura quien lo inmortalizó las dos medidas de ron blanco, una de zumo de lima, azúcar y hielo picado. Para prepararla sólo debes agitar los ingredientes mencionados y verterlos  en una copa de cóctel previamente enfriada.

Luis Buñuel

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Considerado uno de los más importantes directores en la historia del cine, Luis Buñuel  gustaba de beber: dry Martini, coctel que, se dice, llegaba a ingerir hasta cinco diarios, lo que tuvo que dejar de ingerir por prescripción médica. Ginebra y unas gotas de vermut es todo lo necesario para preparar este coctel.

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