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LETRAS

Los michis que siempre custodiaron los textos de Carlos Monsiváis

Conoce la relación y fascinación que sentía por los enigmáticos mininos uno de los escritores mexicanos más destacados.

*Este artículo fue publicado anteriormente y ha sido modificado

Carlos Monsiváis Aceves nació el 4 de mayo de 1938 y murió a los 72 años; el 19 de junio de 2010. Ha sido una de las mentes más prolijas que ha dado el territorio azteca, no sólo en el ámbito de la literatura o de las artes; “Monsi”, apodo cariñoso y respetuoso, también llegó a involucrarse activamente en la vida política y social del país, como los movimientos estudiantiles, en contra del autoritarismo o la discriminación. Su habilidad con las letras no solo le ayudó a dejar huella de su impresionante narrativa e imaginación, también lo convirtió en un gran cronista de México y sus habitantes, así como biógrafo de importantes personajes populares. 

Pero, el cariño y cuidado de sus manos no estaba reservado únicamente para las letras, es bien sabido que Monsivaís, vivía por y para sus gatos, por lo menos 13 de ellos lo acompañaron hasta el último día de su vida. Las visitas que acostumbraban ir la casa del escritor sabían perfectamente que cualquier visita a casa de su amigo sería una estancia llena de pelos en la ropa, ronroneos y un penetrante olor a orina de gato, no por falta de higiene, sino por condiciones mismas de la obsesión de Monsiváis.

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Los gatos de Carlos Monsiváis

Se dice que a los 10 años el escritor cobijo a su primer gato en casa y de ahí siempre tuvo alguno rondándole. Algunos de sus amigos cercanos mencionan que Monsi logró tener 20 mininos viviendo en la misma casa, uno de los rituales favoritos del escritor era bautizarlos con nombres extravagantes, de los cuales destacan; Pío Nonoalco, Carmelita Romero, Evasiva, Nana Nina Ricci, Chocorrol, Posmoderna, Fetiche de Peluche, Fray Gatolomé de las Bardas, Monja Desmatecada , Mito genial, Ansia de Militancia, Miau Tse Tung, Miss Oginia, Miss Antropía , Caso Omiso, Zulema Maraima, Voto de Castidad, Catzinger, Fobia, Victoria sobre el Fraude, Rosa Luz Emburgo, Rocondita Armonia, Peligro para México, Copelas o Maullas, entre otros. Carlos Monsiváis nunca confundió sus nombres.Foto: El Economista

Cuando se le cuestionaba acerca de su preferencia por la compañía de esos enigmáticos y elegantes seres, él contestaba que la compañía de los gatos era mejor que la de las personas y que «un gato es la única posibilidad de acariciar un tigre». El escritor les daba un trato superior que al de cualquier mascota, en especial a aquel nombrado Mito Genial, quien algunas noches recibía lecturas en voz alta de Monsiváis, le platicaba, le daba regalos e incluso intentó enseñarle el abecedario. Curiosamente este gato murió dos días antes de la muerte del escritor.Foto: Local MX

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Y así como a todos los gatos que perdieron la vida en compañía del escritor, a Mito Genial lo enterró en el patio de su casa, le lloró, guardo luto un par de días, suspendió sus actividades, como si perdiera una parte importante de él, como un amigo cercano, Mito Genial fue el último amigo que despidió, como una premonición mortal del mismo escritor.

Foto: Uno TV

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Carlos Monsiváis murió a causa de una insuficiencia respiratoria. Su familia aclaró que el polvo acumulado en los más de 20 mil libros que invadían su casa y se desbordaban de cualquier espacio, así como la caspa y pelaje de los 13 gatos habitantes de su hogar, agravaron severamente la fibrosis pulmonar que finalmente lo mató, pero, en su estudio clínico no hay evidencias o rastros de que el principal detonante haya estado relacionado con su convivencia con gatos.

En portada: Scoopnest

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