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Los mejores personajes femeninos en la literatura mexicana que nos muestran la fuerza de una mujer

Letras Los mejores personajes femeninos en la literatura mexicana que nos muestran la fuerza de una mujer

Las historias de Ángeles Mastretta nos enseñan un camino en el que la lucha feminista no es contra los hombres, sino contra un contexto que oprime a la mujer.



Es posible que cuando escuchamos la palabra "feminismo" lleguen a nuestra mente figuras emblemáticas de la fortaleza femenina: mujeres quemando sostenes, revolucionarias en protesta defendiendo sus derechos y, no puede faltar, la icónica imagen con fondo amarillo que dice "We can do it". Más allá de que “feminismo” es una palabra cargada de fuertes significados a nivel social, al escucharla pensamos en mujeres empoderadas, dueñas de sí mismas, que dan pasos firmes que retumban por donde caminan.

 

Por otro lado, lo que no llega a nuestra mente con esa espontaneidad es de dónde surgió esta actitud en estas mujeres ¿Así nacieron?, ¿encontraron en el feminismo una forma de encausar su carácter revolucionario?, ¿o se sienten en deuda con el sexo que, históricamente, ha sido victimizado? El constructo social del feminismo nos impide ver que, en ocasiones, más que una ideología el feminismo representa un camino y una evolución para el papel de la mujer. Se trata de darle voz a aquella que silenciaron, de la que ha dependido más de una persona y no se ha reconocido, la que en más de una ocasión ha dejado de ser dueña de sí, pero que lo sigue intentando, siempre trata porque aún se está conociendo, porque se dio cuenta de la fuerza indómita que existe dentro de ella.



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Cuando pensamos en feminismo no nos imaginamos a Catalina Guzmán, una joven de 15 años que se fue a casar con Andrés Ascencio, un militar de más de treinta en un domingo que tocó a la puerta de su casa y le dijo: "vengo por ustedes para que nos vayamos a casar"; y que muchos años después, en su lecho de muerte, le comentó a modo de halago: "eres lista como tú sola, pareces hombre, por eso te perdono que andes de libertina". Tampoco nos imaginamos a la tía Daniela, la mujer que era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, y que un día, sin más ni más, no quiso comer, bañarse o siquiera abrir los ojos, todo porque "se había enamorado como todas las mujeres inteligentes: como una idiota". Y qué decir de Emilia Sauri, que siguió hasta el fin de un país en guerra y corrió todos los riesgos por a un señor cuya pasión siempre fue intermitente entre sus pechos y el conflicto.

 

Todas estas mujeres, las protagonistas de los libros de Ángeles Mastretta, no son una estampa de la mujer revolucionaria e independiente, sino que nos muestran —cada una desde su contexto— la historia del camino a la conquista de sí mismas, y cómo su evolución es lenta pero progresiva. Estas mujeres no necesitan ser radicales para engrandecer al sexo femenino, sino que la astucia combinada con la fuerza de su carácter son los ingredientes que las ayudan a salir ilesas de un mundo dominado por hombres.



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En las historias de Ángeles Mastretta encontramos mujeres que después de una marea de zozobra, mezclada con pasiones ingobernables, deslealtades y en ocasiones un profundo machismo, siempre se eligen a sí mismas. Ellas no nacieron feministas ni revolucionarias, sino que aprendieron a sublevarse del mundo que las rodeaba, supieron convertir sus heridas en brillantes tesoros que se tradujeron en determinación, empoderamiento y libertad. Es por eso que sus historias pueden ser muy similares a la mía, la tuya, alguna de tus tías, tu abuela o tu mejor amiga. Y es que las protagonistas de la autora mexicana son simples mujeres que responden a una naturaleza curiosa y audaz, que las hace tener el ferviente deseo de vivir pasiones intensas y como ella dice “vivir como en la cresta de una ola”.

 

Un día, Andrés Ascencio acusó a Catalina de obvia por mirar de más a cierto hombre; y muy amablemente le explicó que en cambio él no tenía por qué disimular sus amoríos diciendo: “yo soy un señor y tú eres una mujer, y las mujeres cuando andan de cabras locas queriéndose coger a todo el que les pone a temblar el ombligo, se llaman putas”. Entonces Catalina, no la adolescente de 15 años, sino la mujer de veintitantos que ya no le tenía ni miedo ni ganas, respondió a su comentario yendo a Bellas Artes a enamorarse de otro.

 


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Así también vemos a personajes como Ana García que, después de años de amar a un hombre que siempre elegía a una copa antes que a ella, un día decidió que no tenía fuerzas para volver a creer en lo imposible, ni ganas de ir en crucero, ni deseos de abandonar su trabajo para convertirse en la esposa de tiempo completo de un hombre que sólo concebía el mundo con él en su centro. Es por eso que cuando le preguntaron a Ángeles Mastretta por qué la mujer, después de una vida de amar al mismo hombre, decidió al final no irse con él, ella contestó: “porque dejó de tener 15 años”.

 

Es así como las historias de Ángeles Mastretta nos enseñan un camino en el que la lucha no es contra los hombres, sino contra nuestros desvaríos, nuestros miedos, nuestras ganas de permanecer congeladas ante un contexto que nos oprime. Las protagonistas de estos libros no siempre pudieron dominar el mundo que las rodeaba, en cambio supieron dominarse a ellas mismas, y dejarse de leer como una víctima —emocional, física o psicológicamente—, para convertirse en todo aquello que su naturaleza les regalaba para ser maravillosas, fabulosas, mágicas. Estas historias nos cuentan la búsqueda de la libertad que se encuentra latente en cada una de las protagonistas, y es que como bien dice Mastretta: “la libertad viene de la luz que tienen dentro quienes nacen con ella puesta”.


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Entender el feminismo no es tarea fácil, sin embargo autoras como Simone de Beauvoir han logrado poner en palabras uno de los debates más complejos de nuestra historia. Si te interesa conocer más sobre la lucha feminista, estos son los tres libros imperdibles para conocer los principios fundamentales del feminismo.




Referencias: