Los versos satánicos y el escritor al que quieren asesinar los islamistas
Letras

Los versos satánicos y el escritor al que quieren asesinar los islamistas

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Por: Andres Olarte

24 de febrero, 2016

Letras Los versos satánicos y el escritor al que quieren asesinar los islamistas
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24 de febrero, 2016



En 1988 la editorial Viking Press y el autor indio Salman Rushdie le presentaron al mundo el libro Los versos satánicos. Lo que Salman, de 41 años en ese momento, no sabía, era que su cuarta novela iba a convertirse en uno de los libros más polémicos de la historia de la literatura. Todo porque su obra es un cuestionamiento a las identidades culturales, visiblemente afectadas por fenómenos como la colonización y la migración, que fue visto por los jerarcas islámicos como un atentado a las bases fundamentales de esa empresa criminal.


Los versos satánicos


Salman nació en Bombay en 1947, tan solo dos meses antes de que la India se independizara finalmente del poder colonial británico, en el seno de una familia musulmana. De chico aprendió tanto el inglés como el urdú; sin embargo, en su casa se hablaba más el primero que el segundo idioma. Años más tarde fue enviado por sus padres a Reino Unido para que allí completara sus estudios. En tierras británicas, como él mismo lo ha manifestado en múltiples ocasiones, sintió el rigor de la discriminación, pues era uno de los pocos indios que estudiaban en escuelas y universidades tan prestigiosas como el Rugby School y el King´s College de la Universidad de Cambridge, que fueron los centros académicos por los que él pasó. En 1968 obtuvo la maestría en historia. En 1975 empezó su carrera literaria con “Grimus”, aunque se convirtió en un escritor respetado cinco años más tarde, tras la publicación de una novela fascinante que él tituló “Hijos de la medianoche”. Con ese libro obtuvo el galardón literario más importante de Gran Bretaña, en 1981, el Premio Booker. Más adelante Rushdie escribió “Vergüenza” y “La sonrisa del jaguar”. Luego de la publicación de “Versos satánicos”, el indio publicó algunas novelas más, siendo una de las más notables “El último suspiro del moro” y “Shalimar el payaso”.

los versos satánicos

Volviendo al libro de Rushdie, de lectura obligatoria para cualquier verdadero amante de las letras, hay que decir que el mismo fue prohibido tanto en India como en Sudáfrica. En otros sitios la novela fue quemada. Todo esto como consecuencia de que el ayatola Ruhollah Jomeini, quien fue el líder la revolución iraní de 1979 y blanco de algunas líneas de delicioso sarcasmo en la novela, invitara a los musulmanes a asesinar al autor del libro, y a todas las personas que tuvieran que ver con la publicación de dicha obra literaria.

Tras la invitación de Jomeini, Rushdie no tuvo más alternativa que vivir en forma clandestina, máxime si se tiene en cuenta que a su cabeza le pusieron precio. Por suerte para Rushdie, el gobierno británico decidió brindarle protección, y esto hizo que se convirtiera en uno de los residentes ingleses más custodiados por los organismos de seguridad. ¡Una locura! ¡Una bofetada a la razón!

Sin embargo, Rushdie finalmente no se llevó la peor parte en este asunto. Los traductores Hitoshi Igarashi y Ettore Capriolo, y el editor William Nyggard, fueron bestialmente atacados por fanáticos musulmanes alrededor del mundo, a tal punto que en 1991 el traductor japonés –Igarashi- murió en Tokio, tras uno de los ataques nombrados anteriormente. Al italiano, Capriolo, lo apuñalaron en Milán. Al noruego Nyggard lo balearon frente a su casa en Oslo, en 1993. Y, por si algo faltaba, 37 personas murieron en un hotel turco como consecuencia de que los criminales que creen en Alá decidieron quemar sus instalaciones, en búsqueda de asesinar al traductor Aziz Nesin.

rushdie

En 1990, en todo caso, el autor publicó un ensayo llamado “En buena fe”, en el que ratificaba su respeto por las creencias de las personas, en medio de un acto completamente entendible, pues Rushdie no quería que murieran más personas inocentes, como él, como consecuencia del miserable fanatismo religioso que tanto daño le ha hecho a la humanidad. El gobierno iraní, por culpa de que se murió el criminal ayatola Jomeini en 1989 –y en ese país las sentencias solamente pueden ser revocadas por quien las dictó, y los muertos no pueden hacerlo-, no ha podido establecer su posición acerca del tema, más allá de que en 1998 declaró que iba a dejar de perseguir al intelectual indio.

Ayer se supo que varios medios estatales islámicos han aumentado la oferta para que alguien logre asesinar a Rushdie. Esto indica que, actualmente, la cifra total ofrecida por la cabeza del escritor ronda los cuatro millones de dólares. Este acto reprochable que hizo que las relaciones entre Irán y Gran Bretaña estuvieran quebradas por más de una década, lamentablemente, no es muy conocido por las personas de nuestro continente, por lo que decidí contarles esta historia, colmada de falta de uso de la razón y de miseria intelectual, y obviamente invitarlos a leer la novela de Rushdie quien, además, es considerado, por mí, el Gabriel García Márquez de la literatura inglesa.


Referencias: