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LETRAS

Me gusta hacerlo en varios días porque las ideas se me van ocurriendo de a poco



La reflexión sobre un oficio o ¿una pasión? Epístolas como bálsamos y como formas de vida. El cuento que se reproduce a continuación indaga en la práctica y en el sentido de la relación corporal con la escritura.





Mensaje privado

Hoy empecé a escribir una carta a mano. Sí, con birome y papel. Sospecho que debo de ser una de las pocas personas que todavía tiene blanda la mano para esgrimir con suavidad una birome.





Estoy usando no sólo oraciones bimembres, sino también palabras enteras, sin abreviar. Y sólo palabras. Nada de dibujitos.

La escribo primero en borrador, por si cometo errores o me sale fea la letra, para no dejarla con tachones. Las primeras versiones suelen tener la letra despareja y un poco ilegible en partes.





La parte que siempre me hace dudar es la de la fecha porque nunca escribo las cartas en un solo día. Me gusta hacerlo en varios días, porque las ideas se me van ocurriendo de a poco... y, también, me gusta modificar la forma en que las expreso. Es como que la carta se me va apareciendo de a poco en la mente... cada palabra que escribo me va liberando la mente y le va dando espacio a otras palabras. Pero el ritmo de esto es algo que yo no manejo, sino que me sucede.





La dificultad que me surge es que no sé la dirección del destinatario. Cuando la consiga voy a tener que ir a la siesta al correo porque es el único horario en que puedo ir.

***

En palabras de Petronio, Enviar una carta es una excelente manera de trasladarse a otra parte sin mover nada, salvo el corazón.

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Etiquetas:cartas de amor
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