Me siento tu puta, tu pequeña loca desenfrenada amante, tu tierna domadora

miércoles, 13 de septiembre de 2017 11:17

|Cultura Colectiva


La joven autora Laura Marrero vuelve a deleitar a los lectores con otro texto orgánico, construido como una epístola, y afincado con pericia estética y narrativa sutileza en el imaginario erótico.




Aún noviembre de este año


Alejandro:

Roma bailando y tú ardiendo; quemándote de pasión en mi hoguera; consumiéndote entre llamas de sudor. Roma celebrando Día de Todos los Santos y tú convirtiendo en cenizas mi pecado.

Y es que usted, muchacho, no lo sabe pero lo he visto desnudo. Lo he visto desvestido de cuerpo y de alma y el secreto es que lo he mirado mejor que su espejo en algunos de mis sueños más perversos. ¡Es que no se imagina lo que hacemos!

Bendita tus manos que tocan y me rompen... ¡Pero me rompen toda! Bendita tu camisa de papalote que vuela hasta debajo de mi falda y se mete y me acaricia y hace un mar de mis pensamientos.



Bendita tu geografía de uva caleta acabadita de traer del trópico, tan dulce, tan ácida. Y es que no podrías ser más letal con ese jugo que desprendes cuando te pruebo, cuando como tus partes de hombre inmortal. Bendita tu voz de dios todopoderoso que no logra poner en paz a mi ángel y mí demonio; y es que esas palabras que salen de tu boca cuando bajas mis bragas rojas de muchacha me llenan de fuego y me acaloran y me mutilan de aliento. Y es que me confundes los cachetes y me sonrojas con tan sólo decir mi nombre. Y es que me haces estallar en llanto entre música celestial y gritos de pasión cuando haces cosquillas en mi sexo rojo con tu lengua. Y es que me alborotas el cabello con tu sonrisa, con esa misma que muestras cuando me dices que Roma baila y tú sólo desatas el febril animal que amarras cuando todos miran.



Y es que me siento arte cuando te sueño y es que me pintas en el techo de tu alma con acuarela de miel de abeja que sacas desde mi yo más tierno, desde lo más puro de mis ojos de muchacha pícara. Y es que el arte no se supone que deba ser perfecto; se supone que debe hacerte hacer sentir algo. Y es que me siento tu puta, tu piel zorra cobrizo, tu amante (tu pequeña loca desenfrenada amante), tu tierna domadora. Pero también me siento tu clavel blanco y tu espesa brisa y tú ser más bonito.

Y dime ¿tú qué sueñas, Júpiter expulsado del monte Olimpo?

Tu Magdalena

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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Paola Malloppo.

Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.

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Si hay noches en las que te sientas sola, decepcionada y herida, estos son los poemas que reconfortarán tu corazón hasta calmarlo.

REFERENCIAS:
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