Me subió la camiseta y comenzó a lamerme los pezones
Letras

Me subió la camiseta y comenzó a lamerme los pezones

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Por: Carolina Castellano

23 de marzo, 2017

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23 de marzo, 2017



Hablar de erotismo y poesía parece tener sentido; ambos pueden evocar a algo bello y humano. Pues como dijo Octavio Paz: “Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje”. disfruta del siguiente poema:


poemas eroticos

Sala de pruebas


Después de tomar algo en la cafetería, la conversación entre los dos se tornaba cada vez más caliente. Sin apenas imaginarlo, ambos permanecíamos sentados en medio de confesiones morbosas. Y todo era risas y bromas sexuales. Parecía que nada iba a llegar más lejos de aquellas tazas de café eróticas, pero nuestras cabezas estaban cada vez más inmersas en el descontrol absoluto entre un médico y su paciente.

Así que con miradas telepáticas nos dirigimos al ascensor hablando de banalidades, y ya solos, dentro de aquel pequeño espacio, nos abrazamos y besamos con gran pasión.
Estalló la bomba de sexo que llevábamos casi una hora hinchando.
Con este preliminar subimos y bajamos de la planta 11 a la 1, de la 1 a la 8 y de la 8 a la 0... Atravesamos un largo pasillo casi sin gente y nos metimos en una sala de pruebas.

Cerramos con llave y empezamos a soltar la adrenalina por nuestros poros, con besos y mordiscos ante el temor de ser pillados.

Él me tumbó en la camilla, me subió la camiseta y empezó a lamerme los pechos.
Después me bajó los pantis hasta los tobillos, me cogió de las dos piernas y las puso sobre sus hombros. Entonces, se sacó la polla sin quitarse la ropa y empezó a frotarse contra mis labios... Luego me dijo que estaba muy cachondo y con la punta se iba metiendo poco a poco dentro de mí como una sonda exploratoria. Empezamos a follar sobre la camilla con mis flexibles piernas enganchadas a su cuello y, para terminar bien lo que habíamos comenzado, nos pusimos de pie, mientras él me penetraba de espaldas contra el fregadero en una sala de pruebas del hospital.


***


La poesía puede transfigurar cualquier cosa, incluso el aspecto más horrible de nuestra existencia puede convertirse en una pieza excepcional. La multiplicidad de voces que hablan sobre ello hacen del sexo un collage de percepciones, cada escritor tiene su forma de percibirlo ¿qué sería de nosotros sin gozar del otro?


Referencias: