Ese día nos besamos, nos acariciamos y te quise mucho

Jueves, 22 de marzo de 2018 10:52

|Janet Sánchez



Para la protagonista del siguiente relato de Janet Sánchez, el olvido es un largo trago amargo que deja un nudo en la garganta, el recuerdo no alcanza a cubrir las heridas de la ausencia.



memorias de un amor olvidado texto de janet sanchez 1



MEMORIAS DE UN AMOR OLVIDADO


Son las 10:57, el café está frío. Tengo hambre.


Escucho una carcajada, me estremezco, se parece a ti. Qué incómodo sentimiento, mi pobre corazón se acelera pensando que eres tú. Me volteo para corroborar la amenaza. No eres tú, mi cuerpo vuelve a la calma.


Recordé una tarde en tu carro, llovía. Esperábamos a tus amigos ebrios. Te besé, ese día te besé mucho, nos acariciamos y te quise mucho.


Me siento a beber una copa de vino blanco. No puedo volver, esa risa me hizo regresar al pasado. Bebo de la copa, me lleva a tu boca, tiene sabor a ti; cierro los ojos, estás ahí, me acercas a ti, me besas, pongo mis sueños en esos brazos que tanto adoro, te respiro.


El mesero se acerca, te vas de mis sentidos, abro los ojos, mesero inoportuno. Me pregunta si pediré algo del menú, trae una pasta que parece pasto viejo. Lo odio, me dan ganas de botarle la pasta. Sigo sentada en la mesa que está afuera. Quiero llamarte, buscarte, contarte que he soñado contigo muchas veces. Tuve un sueño en el que ibas en carretera, me decías que te irías, así fue, no has vuelto. Otro día soñé que me besabas con tus labios sabor amor, desperté buscándote, sentí tus manos, fue tan real. Es malo recordar si es para sentir tu calor de nuevo.


Veo a unos enamorados pasar, se besan como locos, les hace falta una cama. Me hace falta una para estar contigo. Te fuiste muy lejos, o quizá no tanto, pero me gusta sentirme agonizante para poder pensarte intensamente. Se levanta la pareja, se ven molestos, van discutiendo. Casi nunca discutíamos, preferías decirme "¡ya cállate!", me besabas para convencerme. Ella casi cae por un tropiezo, él voltea, sigue caminando. Tomabas mi mano la llevabas a tu boca, después la posabas en tu brazo, te seguía a todos lados, aunque fuera mi destrucción.


Me voy de aquel lugar, tendré que buscar un lugar donde respeten mi soledad. No se dan cuenta cuando uno no quiere ser molestado.


Veo por la ventana a los miles de seres sacrificados. Te veo ahí conmigo, no decimos nada, el viento que llega por la ventana me trae tu presencia de nuevo, me ves a los ojos, me abrazas, soy tan feliz a tu lado, escucho ruido, te esfumas de nuevo. Ahora estás lejos, solo. También estoy sola.


Ojalá encuentres una mujer con unas piernas magníficas, y ojalá cuando estés con ella me recuerdes, en ella me respires. Ojalá alguna noche regreses y te vuelvas a ir.


**


Escribir y leer poesía es una forma de sanar el alma. Si quieres leer más poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.



Janet Sánchez

Janet Sánchez


Colaborador
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