poemas al pianisa

Piezas blancas y negras

son tus manos construyendo el sonido,

la creación de otro universo.

Dentro de la música concentras tu poesía

con los ojos cerrados…

Y así va naciendo de ti la armonía.


¡Cuántos ojos se habrán abierto

al sentirte tan majestuoso!

Dios de los espacios en silencio, Demiurgo de las notas

Ojos, que son capaces de soñar con los oídos.

Ojos que pueden ver a través de los párpados la melodía.

Pero piezas de amor serían tus manos

Acariciando mi cuerpo y hasta mi espíritu, día tras día.

La otra poesía después de la música.


Al pianista Felipe


Referencias: