Mientras siga mencionando tu nombre, nunca morirás
Letras

Mientras siga mencionando tu nombre, nunca morirás

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Por: Cultura Colectiva

2 de agosto, 2017

Letras Mientras siga mencionando tu nombre, nunca morirás
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Por: Cultura Colectiva

2 de agosto, 2017


Texto por Valeria Aranzueta



Tenía esa idea de los antiguos filósofos griegos, esa que dice que mientras menciones mi nombre, nunca moriré. Pero sólo quería que alguien lo pronunciara, una sola persona, porque buscaba ser inmortal en la vida de alguien y esa persona era él. Poco a poco supe que sería el correcto, supe que por él me atrevería a hacer lo que antes no hubiera podido por falta de valor, por miedo a todo lo que te hace sentir el amor, por miedo a que doliera, pero con él tuve el valor de arriesgarme.


No me daba miedo morir, tampoco me daba miedo equivocarme, pero sí el dolor, y tú hiciste que ese miedo se evaporara cuando te vi caminar con esa seguridad que te caracteriza. Tú hiciste lo que yo no pude hacer en mucho tiempo, pero después de verte y superarlo, un nuevo miedo surgió: el de morir sin que me hubieras pensado una noche, sin que tus labios hubieran recitado mi nombre; me di cuenta de que ese miedo me atormentaba más que cualquier otro, porque estaba dispuesta a dar todo por un día para poder oír de tus labios mi nombre.


Te vi y lo supe. Tú eras el correcto. Eras mi amado.


Mientras siga mencionando tu nombre, nunca morirás 0



Buscaba un amado porque quería ser amante, sin importar lo que doliera, sin importar no ser correspondida, quería ser tu amante; me bastaba con que un día recitaras mi nombre, con sacarle una sonrisa a ese rostro serio que cuando creía que nadie lo miraba, mostraba al mundo su verdadera cara, una cara llena de impotencia al no poder controlar lo que lo aturdía.


Quería poder ser tu amante, porque no quería ser amada; quería disfrutar de verdad, quería ver tu cara cuando te diera una carta, un dibujo, quería sentir ese rubor en las mejillas que provocabas al darte cuenta de que te miraba. Quería poder regalarte mis noches y mis días, y lo hice, mientras por los días te pensaba, por las noches te soñaba.


Quería liberar mi imaginación, imaginarte a mi lado en un futuro, estar presente en tus logros y que tú lo estuvieras en los míos, poder verte a mi lado por mucho tiempo, pero eso era mi imaginación; en realidad, me conformaba con tenerte a mi lado un segundo, con darte ese abrazo que, sin palabras te dijo todo, me conformaba con poder gritarle al mundo que nadie nunca me había abrazado como tú y que nadie más podría mover tanto dentro de mí con tan sólo un roce de su respiración en mi cuello, me conformaba con que un día mencionaras mi nombre y me volvieras inmortal. Y lo hiciste, y no podría encontrar mejor manera de convertirme en inmortal; y no pude encontrar mejor persona que lo hiciera.


Mientras siga mencionando tu nombre, nunca morirás 1



Te doy lo que tengo y lo que soy, te doy lo innecesario por si algún día lo necesitas, y te doy mi corazón por si un día lo solicitas. No importa si te vas y no logré que me amaras, sólo sé que pude regalarte un pedazo de mi vida. Me quedo tranquila por haber descubierto las maravillas de ser amante; me voy satisfecha por haberte amado tanto como pude.


No me arrepiento de nada que haya hecho por ti, porque como amante tengo tanto amor que dar que cuando no seas capaz de recibirlo, habrá quien sí, y como la amante que soy, le daré todo lo que tengo, sin miedo a perder, porque después de perderte a ti, nada podrá lastimarme.


Me despido de ti, mi eterno amado.


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Cuando todo sea doloroso, estas son las instrucciones que debes seguir para dejar ir lo que te lastima.


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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen a India Earl.





Referencias: