Mitos del amor que los libros nos hicieron creer
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Mitos del amor que los libros nos hicieron creer

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Por: Alejandro I. López

10 de septiembre, 2016

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Por: Alejandro I. López

10 de septiembre, 2016



"La tradición de todas las generaciones muertas
oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos".
K. Marx



¿Por qué el amor que se presenta en el papel como el sentimiento más bello, bálsamo de todos los problemas, vía a la alegría y plenitud debe sufrir y tolerar, debe pasar por un sinfín de pruebas de fuego para reafirmar su condición de verdad? ¿Por qué la sociedad contemporánea entiende al amor como una atadura que obliga a renunciar a la libertad y hacer lo opuesto a la consecución de la felicidad?

Quizás la respuesta pueda ser rastreada a través de los grandes mitos que a lo largo de la historia, los libros nos hicieron creer.

Uno de los primeros textos occidentales que hace alusión al amor es "El Banquete" de Platón. A finales del siglo III a.C., el filósofo griego habrá de crear una concepción que a pesar de lo ideal, aún pesa como una loza en nuestros días y rige en el imaginario colectivo de millones de personas alrededor del mundo lo que tiene qué ser el amor. Se trata de la vía al ideal estético, la perfección cuyo único espacio de aparición se aparta de la carnalidad y se concentra en las almas. El amor platónico es un parteaguas en la historia de las ideas en Occidente y rápidamente se expande como una expresión genuina del triunfo definitivo de las ideas sobre la materia, del espíritu sobre el cuerpo y de lo puro y virginal sobre lo real e imperfecto.

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El desprecio del amor platónico a lo material es heredado directamente por el cristianismo, que inaugura una religión donde el amor se materializa en la fe, en el mundo de las ideas y más que nunca, desprecia a la carne y su manifestación terrenal. No sólo eso, a partir de la vida y pasión de Cristo, el amor adopta un perfil tan decadente como falso que toma como base dos principios fundamentales: la perfección y el sufrimiento. Entonces el sentimiento no sólo debe ser puro, también debe recorrer un vía crucis de redención y ascetismo para conformarse como real y sublime. En pocas palabras, el sufrimiento se convierte en una condición sine qua non para la realización del amor:

"El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta"
1 Corintios 13:7


A partir de esta concepción, dos de los romances más grandes jamás escritos en la historia de la literatura, "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha" de Cervantes y "Romeo y Julieta" de Shakespeare, cargan con la tradición platónica. El amor de un hidalgo que por definición es romántico, ingenioso y soñador, puede ser comprendido desde dos perspectivas: en la espiritualidad, el amor que el Quijote profesa a Dulcinea es fruto de su locura, por cuanto requiere de cumplir con el arquetipo caballeresco. Después de hacerse de un escudero y dar vida a sus enemigos, sólo hace falta una razón por la cuál librar las más cruentas batallas y superar todos los obstáculos. El amor aparece como un subidón de valentía que justifica cualquier riesgo con tal de encontrar a su amada Dulcinea, que encarna a la virtud, lo ideal y sublime; en cierta forma corresponde a la máxima platónica, circunscrita en el amor de caballeros de la Edad Media. 

couple pareja mitos amor

En un contexto diferenciado, la historia de dos jóvenes de Verona reinventa el amor de la tradición griega y conforma un romance cuyo único destino es la tragedia. De familias acérrimas, una unión impensada que marcha por un cruel determinismo sin importar los esfuerzos de los protagonistas, que reconocen implícitamente que se trata de una afrenta, tanto a sus familias como al orden de todas las cosas. "¡Mi único amor nacido de mi único odio!" exclama Julieta Capuleto, después del beso profano que une sus deseos a los de Romeo. Entre la torpeza de sus actos, cegados por la llama del amor, ambos amantes buscan librarse del designio con el que carga un amor imposible, pero no son los hombres, sino la fortuna la que termina por escribir el camino de la muerte, que aparece para cumplir el objetivo redentor a pesar de ser un suicidio, sólo por fuerza del amor.

El amor se presenta de distintas formas en la literatura: para Cervantes, es un instinto aventurero que revoluciona la voluntad y nubla la conciencia, perdiendo contacto con la realidad. Shakespeare cultivó el lado más trágico del amor de la mano de un romance imposible, que toma tintes de tragedia conforme la voluntad de dos amantes por superar cualquier obstáculo los guía hacia el derrotero más cruel, mientras que Benedetti encuentra a este sentimiento como una tregua, un efímero instante de exaltación que desaparece en un pestañeo. 

amor pareja desnuda

Entre todas las hojas que millones de hombres y mujeres han dedicado a este sentimiento, el mito del amor trágico es sin duda, el favorito del mundo occidental. Su origen, rastreado desde Platón, no hace mas que confirmar que se trata de una concepción ideal que nada tiene que ver con la realidad.

En la actualidad, la visión del amor platónico, perfecto, sufrido y contradictorio se difunde como verdad y forja una concepción decadente y gris que sirve de marco para la mayoría de las historias "románticas" del mundo actual; sin embargo, es tiempo de reconocer que este sentimiento es real y está lejos de estar rodeado de pureza, sino de humanidad, que su expresión está en la materialidad y la acción y no en lo ideal y la pasividad; que se debe a la felicidad y no al sufrimiento, a la libertad y no a la represión. Pero sobre todo, que se trata de algo que está lejos de ser perfecto, que debe construirse a cada paso sobre la base de la solidaridad y confianza para crecer.



Referencias: