Ni cocinero, ni Napoleón: simplemente Dalí

Ni cocinero, ni Napoleón: simplemente Dalí

Por: mediodigital -

"A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí". 

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Hijo de un notario y una aficionada a las aves, Salvador Dalí nació en el seno de una familia burguesa, una primavera de 1904. 

Pintor, diseñador, editor, cineasta, escultor e ilustrador, Salvador Dalí decidió ser excesivo en todo: en su imagen al interpretar a diversos personajes que le ayudaron a mostrar su personalidad "humorística", la que años después definió como "perversa polimorfa, rezagada y anarquizante" y a él como alguien "blando, débil y repulsivo". 

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Obras surrealistas han colocado a Dalí como uno de los máximos exponentes de esta corriente artística. Su trabajo lo consagra como un pintor desaforado, perfeccionista y extravagante, dueño de una mente creativa y disparatada, además de un manejo exacto del lápiz y el diseño. 

En 1938 conoció a Sigmund Freud, quien había sido el gran inspirador de la estética surrealista, de la que Dalí no se siente marginado, pese a las críticas de Breton, sino que por el contrario se considera el único y más genuino exponente. 

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Durante los años setenta, Dalí, quien había declarado que la pintura era "una fotografía hecha a mano", fue el avalador del estilo hiperrealista internacional que, saliendo de su paleta, no resultó menos inquietante que "su indagación anterior sobre el ilimitado y equívoco universo onírico". 

Místico y narciso, Salvador Dalí, quizás es uno de los mayores pintores del siglo XX, convirtió la irresponsabilidad provocativa no en una ética, pero sí en una estética, una lúgubre estética donde lo bello ya no se concibe sin que contenga el inquietante fulgor de lo siniestro. Dalí exhibió de forma provocativa todas las circunstancias íntimas de su vida y su pensamiento. 

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Dalí describió un extenso y personal universo simbólico a lo largo de su obra. Los «relojes blandos», que habían aparecido en 1931, fueron interpretados como una referencia a la teoría de la relatividad de Albert Einstein, y fueron supuestamente creados tras la observación de unos pedazos de camembert expuestos al sol un caluroso día de agosto. Otro de sus símbolos recurrentes es el huevo: enlaza con los conceptos de vida prenatal intrauterina, y a veces se refiere a un símbolo de la esperanza y el amor; y así es como se interpreta en su Metamorfosis de Narciso. También recurrió a imágenes de fauna a lo largo de toda su obra: hormigas como símbolo de muerte, corrupción y un intenso deseo sexual; el caracol como cabeza humana (había visto un caracol sobre una bicicleta en el jardín de Sigmund Freud cuando fue a visitarlo) y las langostas como un símbolo de decadencia y terror.

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Dalí murió un 23 de enero de 1989, dejando una obra llena de significados y marcando su historia en la línea del arte para futuras generaciones.

Referencias: