Nietzsche, Sócrates y Sartre; filosofía para transformar tu vida

Sábado, 8 de agosto de 2015 3:00

|Alex Campos

Los embates de la vida, con sus glorias y derrotas, ocasionan que a veces perdamos el camino. Ante la eterna duda de qué es aquello que motiva nuestra propia existencia y preguntas que rayan en los pensamientos de Meursault en El Extranjero, los seres humanos recurren a aquello que les da una certidumbre. Sea en la religión, la auto-ayuda, el hedonismo o la filosofía, cada uno de nosotros cuenta con un bote salvavidas que alivia esos cuestionamientos, aunque en esta ocasión nos ocuparemos de la filosofía.

Aunque apelemos al reduccionismo para comprender un poco mejor la esencia de los textos filosóficos, ello no demerita el poderoso conocimiento que estos esconden. Se trata entonces de un repaso al trabajo de tres filósofos cuyas ideas nos permiten establecer una perspectiva distinta a lo que nos acontece día a día. ¿Con qué planteamiento te quedas?

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Nietzsche

La obra de Friedrich Nietzsche puede dividirse en dos capítulos de su vida: el periodo negativo y el positivo. En el primero, el filósofo prusiano critica el cristianismo y los valores promovidos por esta doctrina religiosa, mismos que serán suplantados por la construcción de nuevos valores, en los que Nietzsche ahonda durante la segunda parte de su vida, y en la cual destaca la obra Así habló Zaratustra.

En cambio, como parte de su periodo negativo, Nietzsche escribió La gaya ciencia, un título en el cual aborda el concepto de poder, pero sobretodo del 'eterno retorno'; una concepción retomada por múltiples corrientes filosóficas que plantea una repetición del mundo en el cual éste se extingue para volver a crearse. 

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"¿Qué ocurriría si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: 'Esta vida, como tú ahora la vives y como la has vivido, deberás vivirla aún otra vez, innumerables veces, y no habrá en ella nada nuevo; sino que cada dolor y cada placer, pensamiento, suspiro, y cada cosa pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo-.¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito de polvo!?' ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te hablado de esta forma? ¿O quizá has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: 'Tú eres un dios y jamás oí nada más divino'? Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal y como eres ahora, un transformación y tal vez te trituraría; la pregunta: '¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?' pesaría sobre tu obrar como el peso más grande. O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?"

El planteamiento de Nietzsche no versa respecto a la sensación de ver tu vida pasar al final de tu vida, sino que la repetirás eternamente. Resultado de esa condición tras la muerte, ¿repetir tu vida es una condena o un regalo? En función de la respuesta, una persona podrá valorar su vida como buena o mala. Sin embargo, dicha valoración no reside en función de la felicidad, el bien hecho o el deber cumplido, sino en la experiencia de la vida como un gran instante enorme. 

Nietzsche ahonda en el planteamiento de que todo sucede siempre al mismo tiempo, no hay presente, pasado o futuro. En realidad, el logro de la felicidad humana consiste en no querer que nada de tu vida sea diferente, de ninguna etapa. Según el filósofo bávaro, cuando aceptas y amas el momento, es que has triunfado. Cada acción y decisión de tu presente determinará un evento que se repetirá eternamente. ¿Disfrutarías repetir aquello que vives hoy? He ahí el cuestionamiento.

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Sócrates

El pensamiento de este filósofo ateniense, maestro de Platón, y por consiguiente de Aristóteles también, ha sido uno de los pilares de la filosofía occidental. Resumido en su máxima, "Yo sólo sé que no sé nada", erróneamente interpretada como el hecho de no saber nada, en realidad habla del hecho de que no se puede saber nada con certeza, por muy seguro que se esté. 

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Sócrates determinó que la vida del ser humano sólo puede brindar placer o disminuir el dolor. Siempre tratamos de acercarnos al bien (placer) o alejarnos del mal (dolor), y ello aunado a la racionalidad humana, nos acerca al planteamiento de Sócrates:

Dado que somos racionales, nadie podría elegir de manera consciente el dolor por encima del placer, lo que se traduce en que la gente sólo "hace el mal" porque no conocen nada mejor. Tomemos el alcohol como ejemplo. Sócrates podría argumentar que si la gente realmente supiera que el alcohol les hace daño, entonces no tomarían. Alguien podría decir que tiene un amigo que sabe de los riesgos pero sigue tomando. Sócrates contestaría que si verdaderamente supiera, no lo haría. Siguiendo lo dicho por Sócrates en su máxima, nadie puede demostrar que está en lo cierto, y en realidad no importa quién tiene "la verdad", sino simplemente que 'podría' tener razón. 

La enseñanza aquí consiste en el autoconocimiento y en asegurarse de conocer lo más que puedas al respecto de lo que te rodea, en aras de evitar lastimarte a ti mismo. Conoce qué te hace daño y qué te hace bien, pero sobretodo cambia esas cosas que no te hacen ningún bien. He ahí el crecimiento personal. 

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Jean-Paul Sartre

Jean-Paul Sartre es uno de los emblemas del existencialismo, cuya obra se guía por la máxima "la existencia precede a la esencia"; es decir, la conciencia, entendida como la capacidad de actuar de forma independiente, es más importante que los roles, valores y definiciones impuestas por una sociedad; no existe una "naturaleza humana". Bajo dichos preceptos, el ser humano está condenado a ser libre, pues no existe un Dios o una entidad natural que determine el camino/destino de cada persona. Ante tal libertad, en la cual incluso no tomar una decisión es tomarla, cada persona es dueño de su propio destino, y por tanto, responsable de lo que acontece en su día a día. 

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Lo que podría parecer una condena, en palabras de Sartre, en realidad se trata de una oportunidad de aceptar aquello que sucede en nuestras vidas como resultado de nuestras decisiones, y por tanto, con la capacidad de modificar lo que sea necesario. Aunque la vida tiene esos tintes de incertidumbre ante lo que no puedes controlar, sí tienes la capacidad de elegir cómo te sentirás al respecto. La actitud, esa pequeña decisión, es la máxima expresión de nuestra libertad humana.


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