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"No nos conocemos, pero nos necesitamos", tres poemas para desaparecidos

26 de abril de 2018

Sayuri Sánchez Rodríguez

Estos textos van dedicados a los estudiantes de cine del CAAV y a todas las personas inocentes que ya no volvieron a su hogar

A continuación se comparten tres poemas escritos por Sayuri Sánchez Rodríguez, autora mexicana que armó con la voluntad de su creatividad literaria para alzar la voz en ritmo de denuncia, en relación con lo ocurrido recientemente en Jalisco.


La glorieta

I

Me gustaría no conocer el ruido de la carne

al caer sobre asfalto.

Rostro ausente,

sien sin caricia nocturna,

frente sin posibilidad de reparación,

de lenguaje calcinado,

últimas oscilaciones de los estómagos que nadie observa.


Y si la búsqueda existe,

la sombra del ánfora puede aún permanecer

llena de agua,

sin objeto a representar.


II

Renombrar

Es un oficio que se ha escapado de la lingüística,

decir “me avisas cuando llegues”

como si el destino, la casa,

ya no estuviera y sólo fuera un ícono posible.

Señalar el error

hasta el cansancio,

los brazos vuelven a su postura normal.

Hay dos vertientes para nombrar el problema

y una se aferra al olvido:

repetir la historia es

repetir la historia es

repetir la historia y nada más.


Lo que nos queda es

una glorieta

de héroes en láminas de papelería.

Ya no están.


Nunca vimos tan lleno ese monumento.

Lleno de nosotros.


No están.


Una historia más


Me mira de arriba hacia abajo,

como si una mujer jamás pudiera ser amiga de otra mujer

—¿Qué hacías a estas horas fuera de tu casa?


Mi nariz salta de poemas y sigue sangrando,

habitará otros poemas y seguirá sangrando,

habitar el torso de un hombre y ser un coagulo

todo mi rostro.


Hemos venido a la cruz verde porque aquí puedo denunciar,

pero traigo vestido.

—Agradece que no te violaron

—Agradece que no te llevaron

—Que sus dedos no entraron en tu vagina para buscar dinero

—Bésales las manos porque no te dejaron sorda

—Tres puntadas en tu pabellón auditivo no cuentan

—Son las tres de la mañana para buscar ladrones. Ha sido tu culpa,

toma este papel y escribe que perdiste, porque si escribes la verdad te rompo el papel en la cara.

Más verdad hubiera sido que te hubiesen secuestrado,

más verdad las cuencas de tus ojos vacías.

—Mírate, eres débil, ¿cómo has sobrevivido?

Agradece a los hombres,

agradece a la guerra por no haberte matado.


Después del hospital, sólo el piso de mi casa me soporta, así de frías, yo creo, eran las piedras de Woolf en sus bolsillos.

Me acuerdo de Tres guineas, obra citada por Sontag para recordar el carácter esencialmente masculino de la cultura de la guerra. Caigo en el siguiente silogismo:

El vestido fue regalo de una amiga. Agradezco que me haya protegido.

Entre los doctores que cosieron mi pabellón, me encontré a una amiga de la infancia. Cuando toco mi cicatriz, la recuerdo.

Una mujer jamás haría este daño.

*

Fotografía: Lucía Valencia

Instalación: Ana Paula Santana y Kiyo Gutiérrez

***

La intensidad de los momentos más cruciales se magnifica con la narrativa, los elementos estéticos del lenguaje y la capacidad creadora de una voz que hila y conduce imágenes como un sueño dirigido. Cortes rápidos, instantes de pausa. En
este texto colaborativo
se funden tres voces para propósitos similares.

TAGS: Nuevos poetas México Poesía
REFERENCIAS: "No nos conocemos, pero nos necesitamos"

Sayuri Sánchez Rodríguez


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