Cuento para los que quieren darle una segunda oportunidad al amor

Martes, 2 de octubre de 2018 10:53

|Bryan Hernandez Torres
cuento de amor



A continuación, te compartimos "No son segundas oportunidades", un cuento de amor para quienes han decidido volver a intentarlo, darle un posibilidad al amor sin miedo a los errores del pasado.



cuento de amor 1



NO SON SEGUNDAS OPORTUNIDADES, ES APRENDER A AMARSE


Si hubieran segundas oportunidades sobre la tierra, seguro que no las tomaría. Es decir, lo que ocurrió debió ocurrir, no sé cómo explicarlo, pero así lo siento. Quién sabe qué sería de nosotros si no hubiese ocurrido lo que ocurrió, ¿no crees? Posiblemente ya estaríamos muertos, tú hubieras dejado que te matara y yo hubiese permitido que me enterraras, así de simple. No es que todo haya sido caótico, todo lo contrario, fue terriblemente plácido. Para que yo te entendiera tuvieron que pasar varios días en los cuales ya no estabas, para que tú me entiendas debo escribirte. Oye, ¿sabes algo? Ahora escucho "We Had Today" de Rachel Portman. Esa pieza de una película que jamás vimos, que tampoco vivimos, que ni siquiera estamos cerca y tampoco quiero estarlo. Pero la escucho y de repente sentí la necesidad de escribirte. Lo sé, ya no debería hacerlo, pero a veces es inevitable. Ojalá que llegué el día en que te rías de esto, mientras tanto frente a ti se abren dos caminos: dejar de leer o seguir leyéndome.


Como te decía, segundas oportunidades. Cosas que apenas vislumbro. No es que haya dejado de buscarte, para serte franco sí te busqué, pero el mapa que me dio el destino apenas era claro. Luché contra siete demonios, la muerte y la soledad para descifrarlo, y cuando lo logré tú ya habías cambiado de dirección. Hoy por hoy esto es lo mejor que tengo, lo que soy, y lo que soy es todo lo que tengo. He llegado a la conclusión de que el tiempo en que nos dejamos era necesario. La vida de un hombre atraviesa cientos de ciudades, de calles y rostros comunes, de un planeta cargado por un titán o quizás una tortuga. Si me permitieran cambiar lo ocurrido, diría que no, porque a partir de entonces frente a mí se abrió un mar inmenso y profundo, lleno de libertad, pero atado a ella, prisionero.


Me gustaría irme de aquí, dejarlo todo y tomar el primer vuelo para llegar a donde te encuentras. Sé como encontrarte, "el que busca encuentra", decías siempre. Entonces te buscaría, llegaría hasta tu puerta, tocaría fuerte, tus padres saldrían y poco caso les haría, yo me quedaría plantado allí hasta que salieras, hasta que te mostraras, hablando claro. Hoy ya no sé cómo luces, ni tampoco sabes cómo luzco. Eso me gustaría hacer, pero aún me invade la intriga. Si llego hasta ti, ¿aún estarás? ¿Te habrás ido? ¿Dirás "sólo estoy en tus letras, ¡déjame!"? No es que tenga miedo, he entendido que el amor es un vaivén de sentimientos, un sentimiento que provoca sentimientos, quizá por eso es tan preciado. Lo que tengo es duda, me mata no saber las señales del camino. Como sabes, siempre he sido malo para las direcciones, me ubico por los lugares comunes, y al no haberlos termino perdido en un laberinto.


Yo sé que esto quizá no te agrade demasiado, pero antes de mostrarme te quiero advertir que sigo fumando, que me sigo emborrachando de vez en mes, que sigo obsesionado por llegar más alto, que sigo ensimismado en las peripecias trágicas. Pero a fin de cuentas es mi esencia, y eso quizá jamás cambie, así como del mismo modo yo jamás podré cambiar la tuya. Pero lo que sí he cambiado han sido los males más malos, los he arrancado de raíz para que jamás crezcan, por ello te aseguro que no te debes preocupar. Sonará extraño, pero en el tiempo en que no hemos estado he hecho cosas que jamás haría contigo, no quiero que lo malinterpretes, no es una forma de decir que estoy mejor sin ti, sino todo lo contrario, en aquellas cosas siempre me faltaste. Te pensaba, me preguntaba por qué demonios no estabas. No sé si tú compartes esa visión.


¿Te acordarás de que una vez reflexionamos sobre una letra de Arjona? Lo sé, tonto. Pero lo reflexionamos porque en verdad que no lo entendíamos. La letra decía: “ahora veo más el lado izquierdo que el derecho en los menús”. Pues sabes, al principio no lo entendíamos porque pensábamos que cuando uno abre un menú, que es en teoría como una especie de folder, está la parte izquierda y la parte derecha, y pensábamos a qué iba aquella frase. Pero un día hace algún tiempo, fui a un restaurante y abrí un menú, de súbito lo entendí: en el lado izquierdo está el nombre del platillo, en el lado derecho siempre el precio. Y saco ahora esto a relucir porque frente a mí tengo un menú —valga la estupidez—, existen dos platillos, uno contigo y uno sin ti; el precio contigo es caro, el precio sin ti no pesa, y ahora mismo veo más el lado izquierdo que el derecho.


Sin importar lo que cueste te buscaré, como te dije, no creo en las segundas oportunidades, pero ahora no creo que esto se traté de una segunda oportunidad, más bien es una humilde tentativa. Diría que es como un inicio y al mismo tiempo un final. Diría que creo en la teoría del eterno retorno de Nietzsche. Diría que te amo, pero hace tiempo que dejé de usar aquel par de palabras. Por ello diría que me muestres el camino, que poco a poco haya un resquicio por donde atisbar. Diría que hemos nacido para no ser, y diría también que nuestro destino es no-ser, porque, hablando claro, jamás fuimos lo que todos fueron, fuimos amantes.


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REFERENCIAS:
Bryan Hernandez Torres

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