Nuestros corazones están condenados porque se entregaron sin permiso
Letras

Nuestros corazones están condenados porque se entregaron sin permiso

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Por: Ivonne Méndez

18 de mayo, 2018

Letras Nuestros corazones están condenados porque se entregaron sin permiso
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Por: Ivonne Méndez

18 de mayo, 2018

Y quisiera por una vez o por muchas veces sentir tu cariño, tu amor reflejado en tu abrazo, en tu abrigo…


Cuántas noches he pasado en la vigilia de tu ausencia, con el dolor clavado como hacha en medio de la frente, cuántas veces he alzado la mirada suplicando por tu presencia. He perdido la cuenta.


Días contemplando el cielo, llenándome de ti de esa nostalgia, de ese porvenir que yo me invento para sonreír, me desconozco a ratos, me encuentro en tu mirada y la vida toma un nuevo sentido por un suspiro todo es maravilloso, por unos instantes la gloria reside en mí.


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Eres un fantasma que me asecha, eres un ángel que me cuida o eres el demonio que me condena. Me regalas tanta paz y me robas tanta vida. Condena infinita he tomado a cuestas, floto a cada paso y cabo mi tumba a cada respiro.


Deleitoso y placentero vicio el mío de amarte, me exaltas y me reduces; no hay vida, no hay mañana; me regalas la dicha más gigante que mi alma ha conocido.


Duelo extendido son mis días y mis noches. Regocijo fortuito el de tu amor, tus caricias son escasas, nuestro tiempo esta medido, nuestras almas son complemento, nuestras mentes una sola, nuestros besos el mismo paraíso no basta, nada es suficiente.


Algún día tal vez, de algún modo, quizá, de una manera inexplicable me gusta pensar que nuestro amor será posible, real, que de alguna forma vencerá todo enemigo. Tonta idea que me mantiene en vida, falso sueño que me alimenta.


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Noches en sigilo con las lágrimas naciendo, días clandestinos derrochando alegría. No ha existido amor mayor, ni simpatía más espléndida; pero henos aquí condenados, en suplicio errante.


Me parto, me armo, me rearmo, me deshago pero no me rindo. ¿Trastornados? ¿Alucinados? ¿Tontos?… probablemente.

Necios mis pasos, ilusos estos ojos que se empeñan en esperarte. Condenados nuestros corazones que se entregaron sin tener permiso.



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La poesía es la única con la que podemos experimentar a flor de piel emociones que creíamos imposibles en nosotros, por eso te recomendamos los siguientes poemas que nos muestran que hay heridas que nos marcan de por vida. Si quieres conocer más poesía amorosa latinoamericana, te recomendamos estos 10 poemas de Pablo Neruda que dan directo en el corazón.


Referencias: