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LETRAS

La historia que nos muestra que las almas atormentadas están hechas para estar juntas

Por: Serner Mexica7 de septiembre de 2017

Obra basada en el cuento "Un pacto con el Diablo" de Thierry Lenain.

La aventura de atreverse y ser valiente, la libertad del espíritu y las inesperadas implicaciones de la libertad. La responsabilidad individual comienza cuando Ana resuelve su crisis —la separación de sus padres— y, al haber sido ignorada por su madre sobre con quién quería vivir, decide escribir el final de su historia. Su única historia y no la imposición social, tanto moral como coercitivamente jurídico-familiar. 

Ana despliega su ser en una tríada de emociones, razonamientos y la constante síntesis como la lucha entre estos. El juego colectivo proyecta diferentes momentos, espacios y sentimientos, y la contradicción interna de los personajes hace avanzar la historia dialécticamente en una espiral que termina por explotar hacia el peso de su respectiva esencia. La voz del padre, la huella de dolor de Ana, aparece en su mente de manera recurrente, detona aún más su ansiedad de libertad y, contradictoriamente, el anhelo de que él regrese para salvarla. 

La obra tiene mucho ritmo, i.e., fluye dramáticamente y todo momento es eslabón necesario del antes y el después que no nos pertenece. Representaciones enigmáticas como la transformación de la Rocola y el juego de Street Fighter. El escenario como visión de los actores y sus cuerpos transformándose en todo lo posible.

Ana conoce a David y su dualidad, compiten en un videojuego y, luego que la señora de la tienda corre al muchacho por ser, supuestamente, malvado, se vuelven cómplices de la mentira, en ese momento argumenta diciendo que son hermanos. La confianza, riesgo en sus primeros momentos, anima a Ana a ir a su casa; él es callado, infeliz y misterioso. Ya estando allí, de pronto, le da miedo: ¿Puedes dejar la puerta abierta?, le pide y él, sin ningún problema, asiente. Se queda abierta, pero también, la ventana de su debilidad. Ana atestigua su dosis de heroína y se asusta, sus tres personalidades expresan las mezclas de sentimiento y racionalidad y, luego que el viaje ha cesado, le pregunta por qué lo hace.

—Los moretones físicos no son nada —le contesta— comparados con los del corazón, hermanita.

Ella siente empatía y, no se va, se queda con él porque también tiene amoratado el corazón. Entonces somos testigos de su cotidianidad, su autenticidad, en el que el corazón y el espíritu se encuentran, y bailan "el baile más feo que haya habido". Son felices y van a pasear al lago, luego de que tres Anas lo invaden de peticiones que salen del alma; él no quiere, pero su inconsciente lo anima.

Ella nada desnuda y se divierte mientras él dormita con los pies en el agua, empero, de pronto, Ana siente vergüenza, la conciencia intencional de la moral y los residuos de su dependencia. Mientras tanto David es presa de su ser: ¿la dosis actual o las implicaciones de su adicción total? Un sensacional juego de espejos, en el que ambos muestran los diversos movimientos de su ser, su espíritu encontrado y su alma fusionada en un solo cuerpo. David se pone como loco y Ana implora la llegada de su padre para que la salve.

—¿Sabes lo que es un pacto con el diablo? —pregunta David, ella no sabe qué contestar y él continúa—. Yo hice un pacto con el diablo, pero ya no recuerdo qué le pedí.

Una gran obra que muestra el dilema de la moral en cuanto a la libertad y la responsabilidad en un sentido trascendental. El encuentro de dos seres perdidos, uno en busca de la permanencia y el otro en el constante cambio, pero ambos se complementan al hallar en la interacción de sus almas su verdadero ser y devenir.

Aplausos al trabajo actoral, sensible y mágico de Estephany Hernández, Melisa Olivares y Diana Nava (como Ana); al intenso y profundo trabajo de Sebastián Lavaniegos y Cristian Flores Verdad (como David). A la dirección y coreografía, dinámica y divertidamente original de Luis Arturo Rodríguez; traspunte de iluminación y audio de Mariana T. Cantú. El diseño de utilería y vestuario corre a cargo de Melisa Olivares, el diseño de iluminación y sonido por parte de Sebastián Lavaniegos; asesoría escénica de Mariana Granados y Alan Uribe Villaruel; máscara (Maske) y fotografía de Alejandra Chávez y el diseño gráfico de Marco Carrera.

Vayan a verla y, además de pasar una buena experiencia escénica, reflexionen sobre uno de los muchos extremos del ser jugando en la conciencia.

La pinta de Ana se presenta todos los sábados y domingos a las 12:00 y 13:30 hrs (función doble) hasta el 30 de septiembre en La Teatrería: Tabasco #152 Colonia Roma, Tel: 63896695.

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Si además del teatro te gusta la literatura, estas son las novelas de amor, misterio y trastornos que puedes leer en un sólo día.


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