La obra de teatro que muestra por qué la gente nunca puede ponerse de acuerdo
Letras

La obra de teatro que muestra por qué la gente nunca puede ponerse de acuerdo

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Por: Marianna Barrios

8 de febrero, 2017

Letras La obra de teatro que muestra por qué la gente nunca puede ponerse de acuerdo
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8 de febrero, 2017




Podría hablarse de los beneficios de pertenecer a un colectivo, si bien ese concepto a veces conlleve unas implicaciones abstractas que desdibujan los rasgos individuales y más bien los hace entrar en conflicto como en una masa poco uniforme. El pueblo o, mejor dicho: "la gente", es una idea indefinida. Incluye a todos y a nadie al mismo tiempo. Es un concepto impersonal, en cuanto describe a un ente sin forma ni límites, completamente despojado de personalidad. "La gente" podría hacer referencia a una gran variedad de identidades, no a una sola. Es ahí donde reside lo radicalmente peligroso e irónico de la acepción.

La obra de teatro La gente apunta hacia esta problemática. La historia fácilmente podría transcurrir en el contexto de la actualidad. Comienza cuando un grupo de personas se reúnen para ponerse de acuerdo sobre un asunto ¿político-social-urbano? En definitiva, como experiencia grupal, cuestiona con humor y sátira los mecanismos de expresión y participación de la gente.


la gente


Continúa con la presentación del mitin de los dos líderes del grupo. El primero es terco, obstinado y cerrado, la segunda persona es propositiva y dócil. Los otros, aunque enérgicamente similares, tienen características muy puntuales que distinguen su personalidad.

La historia de La gente, obra escrita por el autor valenciano Juli Disla para la productora Pérez & Disla (junto con su colega Jaume Pérez), fluye en medio de la controversia y la polémica. Los asistentes a la reunión sugieren y alegan diferentes puntos de vista; algunos concuerdan con las opiniones de sus compañeros, otros no aceptan las ideas más arriesgadas, unos exponen sus experiencias, los más reflexivos plantean situaciones razonables; otros critican la situación. El ambiente acaba por exacerbarse y los espectadores pueden asumir que están ante una comedia con tintes ácidos.

De repente, un individuo estalla. Es el más valiente. Los líderes caen en la desidia, el firme se agota y el coherente se desdice. El resultado es realismo puro, quizá predecible para los asistentes pero en la ruta hacia el desenlace, el intento de debate se vuelve chispeante.


la gente


El espacio del montaje podría definirse como llano, tanto en el espacio físico como en el del imaginario. Un círculo abierto compone el ambiente, cual coliseo de ideas y de opiniones. El espectador de esta obra sin duda se sentirá como si estuviera asistiendo a una reunión. La gente es una puesta fiel de muchas formas de participación ciudadana en nuestros días, como bien puede serlo un debate o una junta de condominio.

La obra deja dos grandes reflexiones: ¿qué pasaría si al final entráramos en un acuerdo? ¿Qué sucedería si rebasáramos esa línea tan ancha que hay entre la toma de decisión y la acción, o mejor dicho, entre las propuestas, la toma de decisión y la acción?

La gente se encuentra en la cartelera del Teatro Benito Juárez, con las actuaciones de Christian Cortés, Margarita Lozano, Enrique Marín, David Bravo, Yolanda Abbud y Antonio Zúñiga, bajo la dirección de Jaume Pérez, del 31 de enero al 22 de febrero.

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El teatro, según Arthur Miller, es infinitamente fascinante porque es accidental, como la vida. Lo cierto es que este arte se ha encargado de tratar muchos temas, incluido el amor


Referencias: