7 poemas eróticos de Pablo Neruda

Jueves, 12 de julio de 2018 17:01

|Corina Mendoza
pablo neruda poemas eroticos

No hace falta ser un escritor experimentado como Pablo Neruda, aquí algunos de sus sonetos capaces de excitarte más que una caricia apasionada...


¿Sabías que la Biblia está llena de erotismo?

Si no lo crees, aquí un ejemplo:



En Keeping Mum, la película cuya escena acaba de sorprenderte, Rowan Atkinson es un párroco obsesionado con los saberes celestiales cuyo mayor objetivo en la vida es escribir un sermón memorable, en el transcurso, no se ha dado cuenta de que su familia entera se derrumba frente a él, y así hasta que llega una simpática ama de llaves interpretada por Maggie Smith, quien le enseña que ya que se la pasa con la cabeza enterrada en la Biblia, al menos debe aprender a leer entre líneas y deleitarse con los versos eróticos de ésta, como la Canción de Salomón.


Ciertamente, no hace falta narrar de manera explícita una escena sexual para que la mente imagine los más grandes momentos eróticos y se sienta vibrar el cuerpo; eso sí, se necesita ser un escritor experimentado como Pablo Neruda y algunos de sus sonetos capaces de excitarte más que una caricia apasionada...


pablo neruda poemas eroticos 1



Soneto XXVII


Desnuda eres tan simple como una de tus manos,

lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,

tienes líneas de luna, caminos de manzana,

desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

 

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,

tienes enredaderas y estrellas en el pelo,

desnuda eres enorme y amarilla

como el verano en una iglesia de oro.

 

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,

curva, sutil, rosada hasta que nace el día

y te metes en el subterráneo del mundo

 

como en un largo túnel de trajes y trabajos:

tu claridad se apaga, se viste, se deshoja

y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.


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Soneto XXI


Oh que todo el amor propague en mí su boca,

que no sufra un momento más sin primavera,

yo no vendí sino mis manos al dolor,

ahora, bienamada, déjame con tus besos.

 

Cubre la luz del mes abierto con tu aroma,

cierra las puertas con tu cabellera,

y en cuanto a mí no olvides que si despierto y lloro

es porque en sueños sólo soy un niño perdido

 

que busca entre las hojas de la noche tus manos,

el contacto del trigo que tú me comunicas,

un rapto centelleante de sombra y energía.

 

Oh, bienamada, y nada más que sombra

por donde me acompañes en tus sueños

y me digas la hora de la luz.


pablo neruda poemas eroticos 3



Sed de ti me acosa...


Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta su vida se alza.

Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......


Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.

Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.

Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.

Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.


La boca tiene sed, para qué están tus besos.

El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.

De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.


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Soneto XCIII

 

Si alguna vez tu pecho se detiene,

si algo deja de andar ardiendo por tus venas,

si tu voz en tu boca se va sin ser palabra,

si tus manos se olvidan de volar y se duermen,


Matilde, amor, deja tus labios entreabiertos

porque ese último beso debe durar conmigo,

debe quedar inmóvil para siempre en tu boca

para que así también me acompañe en mi muerte.


Me moriré besando tu loca boca fría,

abrazando el racimo perdido de tu cuerpo,

y buscando la luz de tus ojos cerrados.


Y así cuando la tierra reciba nuestro abrazo

iremos confundidos en una sola muerte

a vivir para siempre la eternidad de un beso.


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Tengo hambre de tu boca


Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo 

y por las calles voy sin nutrirme, callado, 

no me sostiene el pan, el alba me desquicia, 

busco el sonido líquido de tus pies en el día. 


Estoy hambriento de tu risa resbalada, 

de tus manos color de furioso granero, 

tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas, 

quiero comer tu piel como una intacta almendra. 


Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura, 

la nariz soberana del arrogante rostro, 

quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas 


y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo 

buscándote, buscando tu corazón caliente 

como un puma en la soledad de Quitratúe.


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Soneto LXXXIII

  

Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,

invisible en tu sueño, seriamente nocturna,

mientras yo desenredo mis preocupaciones

como si fueran redes confundidas.


Ausente, por los sueños tu corazón navega,

pero tu cuerpo así abandonado respira

buscándome sin verme, completando mi sueño

como una planta que se duplica en la sombra.


Erguida, serás otra que vivirá mañana,

pero de las fronteras perdidas en la noche,

de este ser y no ser en que nos encontramos


algo queda acercándonos en la luz de la vida

como si el sello de la sombra señalara

con fuego sus secretas criaturas.


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Soneto XVII

  

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio

o flecha de claveles que propagan el fuego:

te amo como se aman ciertas cosas oscuras,

secretamente, entre la sombra y el alma.


Te amo como la planta que no florece y lleva

dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,

y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo

el apretado aroma que ascendió de la tierra.


Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,

te amo directamente sin problemas ni orgullo:

así te amo porque no sé amar de otra manera,


sino así de este modo en que no soy ni eres,

tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,

tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.


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«Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos / por tus cándidas formas como un río / y esparzo en su raudal crespo y sombrío / las rosas encendidas de mis besos». Dentro de cada línea escrita se pueden encontrar toques de erotismo, no hace falta ser tan explícitos nivel Marqués de Sade para llegar al punto más alto de la excitación.


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REFERENCIAS:
Corina Mendoza

Corina Mendoza


Correctora de estilo / Articulista de Entretenimiento
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