El poder de las palabras y por qué podrían llevarte a la muerte según la magia negra

miércoles, 2 de agosto de 2017 11:11

|Diego Cera





El verdadero peso de las palabras

 

¿Por qué nos duele tanto un insulto? Incluso más que a un golpe, hay quienes reaccionan de formas violenta ante las palabras que de alguna manera dañan su susceptibilidad. Aunque a veces parece que ofenderse por algo que no nos afecta físicamente resulta una exageración, lo cierto es que detrás de cada sonido que emitimos al hablar hay todo un contexto que los convierte en las armas más efectivas a la hora de causar daño.


 

El habla, culturalmente, no sólo se trata de comunicar ciertas ideas que existen en nuestras mentes y que necesitan ser expuestas; también es una cuestión de creación y misterio que pocas persona pueden comprender. Desde tiempos antiguos la palabra está relacionada a fuerzas sobrenaturales capaces de dar o destruir la vida, según la conveniencia de quien sabe emplearla correctamente; el ejemplo más claro de esto lo encontramos en el Génesis bíblico donde apenas bastaron unas palabras de Yahvé para que surgiera el Universo y todo lo que existe dentro de él.


 

« Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas».
 
—Génesis 1:3-6

 

De igual manera, en la cultura egipcia, en un papiro escrito aproximadamente en 310 a.C. donde se relata el nacimiento del dios Sol, también hay testimonio del poder que las palabras tienen para hacer nacer a algo o alguien de la nada.


 

« El Maestro de Todas las Cosas dijo después de su formación: "Yo soy quien fue formado como Khepri. Cuando yo fui formado, entonces (sólo) las formas fueron formadas. Todas las formas fueron formadas después de mi formación. Numerosas son las formas que han procedido de mi boca. El cielo no ha sido formado, la tierra no había sido formada,
el suelo no había sido creado (para) los reptiles en ese lugar».
 
—Anónimo

 



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¿Cómo se usa el lenguaje en la magia negra?

 

Al igual que los mantras tibetanos o los salmos cristianos son capaces de sanar el alma de una persona sólo con ser pronunciados o escuchados un par de veces —a veces sólo basta una—, la magia negra tiene hechizos en los que las palabras son más importantes que cualquier otro afiche al que nos tienen acostumbradas las historias del folclor. Aquellas donde todo lo que se necesitaba para un embrujo eran productos sumamente asquerosos no son más que historias gastadas que pretendían exaltar los horrores de la brujería.


 

No es para nada gratuito que los libros mágicos se llamen grimorios, una palabra que proviene del francés grammaire (gramática). Estos compendios mísiticos que comenzaron a aparecer a partir del siglo XIII durante la Baja Edad Media, contenían dentro de sus páginas conjuros diabólicos y combinaciones de palabras con las que era posible invocar entidades sobrenaturales, no hablando sólo de demonios sino de fuerzas oscuras mucho más antiguas que el Universo mismo; es por ello que el Necronomicón, presuntamente salido de la imaginación lovecraftiana —aunque muchos literatos aún debaten sobre su origen— es considerado uno de los grimorios más famosos a los que la gente tiene acceso.


 

Las oraciones y cánticos que se encuentran plasmados en estos libros, al ser entonados a la perfección, crean una atmósfera oscura y tenebrosa que haría temblar incluso al más escéptico. De hecho, si se quisiera explicar la efectividad de estos rezos desde un punto de vista científico, hay quienes aseguran que debido a la intensidad de las palabras que forman dichos enunciados el cerebro queda totalmente incapacitado para razonar y sólo es capaz de enfocarse en aquellos pensamientos y recuerdos relacionados con el miedo y la superstición. He ahí el profundo poder destructivo de las palabras.

 


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Apertura de portales y otros asuntos que ni la ciencia puede explicar

 

Hasta este punto ya habrá quien está preparando un “atinado” juicio que apela a la razón y tacha de estúpidos a quienes creen en asuntos de magia, sin embargo, si algo nos ha enseñado el Universo es que hay que cuestionar incluso lo que está frente a nuestros ojos, pues —según los antiguos magos y escritores místicos— el hecho de no creer en una u otra cosa, nunca eximirá a una persona de ser víctima de una posesión o un hechizo.


 

Es por ello que al realizar actividades como jugar a la ouija o hacer conjuros resulta una actividad exclusiva para aquellos iniciados en la magia negra que tienen un conocimiento pleno de dicha materia. Si un novato se acerca a estos menesteres con apenas una noción superficial de ellos, los único que conseguirá será la apertura de un portal equivocado o el llamado de alguna fuerza sobrenatural que le llevará a su inminente destrucción. 


Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior

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